Bultos en el cuerpo – Guía para saberlo todo sobre ellos

Que aparezcan bultos en nuestro cuerpo es bastante común. Es posible que tú mismo hayas sufrido la aparición de bultos en zonas como el cuello, la espalda o las axilas.

Al ser muy visibles y palpables, la aparición de bultos genera mucha preocupación, especialmente porque nuestra mente asocia la aparición de esos nódulos con los tumores cancerígenos. Es cierto que en algunos casos muy extraordinarios los bultos pueden ser tumores malignos, pero lo más habitual es que se trate de inflamaciones que no deben alarmarnos.

Guía para conocer los bultos de nuestro cuerpo
Guía para conocer los bultos de nuestro cuerpo

En cualquier caso, lo mejor es contar con toda la información posible como la que te ofrecemos en esta guía. Sin embargo, esta información en ningún caso puede sustituir a una visita a tu médico si crees que el bulto que tienes es preocupante.

Empecemos por ver qué tipos de bultos podemos encontrar en nuestro cuerpo antes de ver las localizaciones más frecuentes y tener algo más de información previa.

Tipos de bultos que podemos encontrar en el cuerpo

Veamos qué tipo de bultos aparecen con más frecuencia en nuestro cuerpo. La mayoría de ellos, aunque pueden ser incómodos o estéticamente problemáticos, son de naturaleza benigna. Sin embargo, el problema de los bultos es que pueden confundirse con tumores o con otro tipo de problemas graves que sí conviene tratar urgentemente.
Comencemos con los ganglios, unos nódulos que se encuentran repartidos por casi todo nuestro cuerpo y tienen que ver con el sistema inmunitario.

Ganglios del cuerpo

Son los llamados ganglios linfáticos, unos nódulos que forman parte de nuestro sistema inmunitario y que están distribuidos por todo nuestro organismo. Los principales grupos de ganglios linfáticos se encuentran en el cuello, en las axilas y en las ingles.

Los ganglios filtran la linfa, un líquido que entre sus principales funciones actúa como defensa contra agentes patógenos externos. Los ganglios del cuello tienen forma ovalada y, al formar parte del sistema inmunitario, lo más habitual es que se inflamen a consecuencia de una infección, como puede ser una gripe o un resfriado común.

Lipomas en el cuerpo

Otros de bultos que aparecen con frecuencia en nuestra piel son los llamados lipomas. Los lipomas son tumores benignos, es decir no cancerígenos, que se forman por un desarrollo excesivo de células de naturaleza grasa. El desarrollo de los lipomas suele ser bastante lento y es curioso como en muchos casos, al no estar adheridos a las capas inferiores de nuestra dermis, se pueden desplazar un poco si los presionamos hacia los lados.

Quistes de grasa en el cuerpo

Similares a los lipomas, aunque con un origen distinto, son los llamados quistes de grasa o quistes sebáceos. Los quistes son pequeñas acumulaciones de grasa que se forman cuando se obstruyen uno o varios poros de nuestra piel. En los poros se encuentran los folículos pilosos (pequeños pelos que en algunas zonas de nuestro cuerpo son casi imperceptibles) junto a una glándula sebácea. Las glándulas sebáceas producen una grasa que es la encargada de proteger los folículos, por lo que cuando el poro se cierra, la grasa comienza a acumularse generando un quiste.

El problema de los quistes es que se infecten. En ese caso, la piel que lo rodea comienza a enrojecerse y tenemos la sensación de que la zona nos quema, generando abscesos o acumulaciones de pus que pueden extender la infección a otras partes del cuerpo.

Generalmente, los quistes que tienen un tamaño medio o grande requieren una intervención quirúrgica para retirarlos e impedir que se vuelva a desarrollar o se infecte. Se trata de una operación muy sencilla que se realiza con anestesia local.

Por otro lado, existen los quistes que se localizan en la cabeza, denominados quistes tricolémicos, que tienen un origen distinto a los quistes sebáceos, aunque son muy semejantes a estos. En el apartado sobre los bultos en la cabeza hablaremos de ellos.

Hernias Inguinales en el cuerpo

En las ingles, además de la inflamación de ganglios, pueden aparecer otros bultos. Son las hernias inguinales, que son bastante frecuentes y, si no se tratan a tiempo, pueden derivar en complicaciones importantes que requieren intervenciones quirúrgicas de urgencia.

En los pechos pueden aparecer bultos preocupantes que pueden ser benignos o malignos. En el caso de los benignos, las patologías más comunes son los fibroadenomas y las mastopatías fibroquísticas. Por el contrario, como bultos malignos encontramos, evidentemente, los tumores cancerígenos de pecho.

Por último, a pesar de ser una zona tan comprometida, no podemos pasar por alto los bultos que aparecen en el ano. Son fundamentalmente hemorroides y abscesos infecciosos, aunque también aparecer bultos producidos por enfermedades como la colitis o el cáncer de ano.

Como puedes ver, el catálogo de bultos que pueden aparecer en nuestro cuerpo es bastante amplio, por lo que conviene tener claro qué es cada uno de ellos. En los siguientes apartados nos centraremos en las zonas precisas en las que suelen aparecer estos bultos.

Analicemos, en primer lugar, uno de los lugares más comunes y a la vez delicados en los que pueden aparecer bultos, el cuello y la zona de la garganta.

Bultos en el cuello

En el cuello aparecen bultos con bastante frecuencia que normalmente tienen un origen benigno. En la mayoría de casos se trata de ganglios linfáticos que se inflaman temporalmente.

Los bultos que aparecen cuando se inflaman estos ganglios en la zona del cuello y la garganta suelen tener un aspecto redondeado, de un tamaño entre uno y dos centímetros, no producen dolor al tocarlos y la piel que los recubre tiene un aspecto normal, ni enrojecida ni con erupciones extrañas.

Se puede decir, por tanto, que este tipo de bultos en sí mismo no son preocupantes, pero sí pueden ser síntoma de una infección puntual o crónica que esté afectando a alguna parte de nuestro organismo. En ese caso, la mejor opción es acudir a nuestro médico, que valorará qué tipo de infección podemos tener y nos aplicará un antibiótico para combatirla.

Otra posibilidad es que el bulto que nos ha aparecido en el cuello sea un lipoma. El cuello no es la zona más habitual para que aparezcan este tipo de bultos, como sí lo son el tórax, la espalda o las extremidades, pero pueden aparecer también aquí. Los lipomas tienen una forma redondeada, son indoloros y no excesivamente duros. Además, no están adheridos a planos profundos de la piel, por lo que se suelen desplazar con facilidad.

Generalmente, los lipomas se desarrollan durante varios años hasta que por su tamaño se hacen palpables.

En aquellos casos en los que una misma persona desarrolla rápidamente varios de estos bultos o lipomas, es porque puede sufrir una enfermedad que se conoce como lipomatosis.

Los lipomas suelen ser de pequeño tamaño, aunque pueden ir creciendo con el paso del tiempo hasta alcanzar los seis o siete centímetros.

En cualquier caso, el médico debe determinar que se trata de un bulto de grasa y según su tamaño o las molestias que cause al paciente determinará si es necesario extirparlo con cirugía.

De forma similar a los lipomas, en el cuello se pueden desarrollar también quistes. En realidad, los quistes pueden desarrollarse en cualquier parte del cuerpo, aunque los más frecuentes aparecen en el tronco y en los glúteos. Como mencionamos al comienzo, el problema de los quistes es que pueden evolucionar provocando una infección grave.

Veamos ahora otro de los lugares más comunes en los que aparecen bultos. Las axilas son un lugar delicado de nuestro cuerpo, especialmente en las mujeres por su cercanía al pecho, y también porque es un punto clave de nuestro sistema linfático.

Bultos en las axilas

Los bultos en las axilas son también bastante frecuentes aunque pueden tener orígenes distintos a los bultos que aparecen en el cuello o en la garganta.

En la zona de las axilas existen también ganglios linfáticos que pueden inflamarse a causa de una infección vírica o bacteriana. Si el motivo es este, el bulto tendrá unas características semejantes a las que hemos descrito más arriba, con tamaños no demasiado grandes, sin dolor y sin enrojecimiento o cambios en la piel que los recubre.

Sin embargo, existen otras circunstancias que pueden causar la aparición de bultos en esta zona de los brazos. Las reacciones alérgicas son una de ellas, que pueden estar producidas por el uso de desodorantes o por productos de depilación como ceras o bálsamos. Por supuesto, la aparición de bultos en las axilas también pueden indicar la presencia de un tumor cancerígeno, aunque se trata de los casos menos frecuentes.

A pesar de todo, es lógico que las mujeres especialmente se preocupen cuando les aparece un bulto en la axila ya que podría estar relacionado con un cáncer de pecho.

Es fundamental que el médico revise cuanto antes el bulto, especialmente si ha ido creciendo desde que lo notaste por primera vez o si es demasiado duro, ya que los bultos blandos suelen corresponderse con ganglios inflamados o con quistes de grasa.

Si el bulto es demasiado grande, entre tres y cuatro centímetros, lo más habitual es que el doctor solicite una biopsia para conocer el verdadero origen del bulto. Las biopsias son un procedimiento muy útil y bastante rápido por el cual se extrae una pequeña cantidad de tejido del interior del bulto para analizarlo y diagnosticar su naturaleza benigna o maligna.

Como hemos visto, las zonas en las que se unen las extremidades al conjunto del tórax y el abdomen son bastante delicadas porque en ellas se encuentran puntos clave de nuestro sistema linfático y circulatorio.
Así, al igual que las axilas, las ingles suelen ser un lugar en el que aparecen bultos con bastante frecuencia. En el siguiente apartado te explicamos qué son los bultos de las ingles.

Bultos en la ingle

Los bultos en las ingles son muy comunes tanto en hombres y mujeres, aunque afectan especialmente al sexo masculino. Sin duda, uno de los bultos más conocidos son las llamadas hernias inguinales.

La hernia inguinal es un bulto que aparece en la ingle a consecuencia de una pequeña rotura de la pared abdominal. Por esa rotura se cuela parte del intestino delgado y, en el caso de los hombres, el intestino puede descender por el canal inguinal donde se sitúa el canal espermático, generando un bulto que puede aumentar su tamaño con el paso del tiempo.

Los síntomas pueden ser diferentes según la persona, pero como factores comunes encontramos un bulto que genera algo de dolor, o al menos molestias en la zona de la ingle, inflamación del abdomen e incluso inflamación del escroto en el caso de los hombres o de los labios en el caso de las mujeres.

Las hernias deben tratarse con cirugía cuanto antes, ya que existe el riesgo de que se produzca una “estrangulación”.

La estrangulación es el término que describe la situación en la que el intestino afectado deja de recibir riego sanguíneo y se paraliza su actividad normal.

Esta situación genera también síntomas como vómitos y náuseas, y se debe intervenir rápidamente para operar la hernia cuanto antes, puesto que se convierte en una situación muy peligrosa.

Las hernias en la ingle son bastante comunes y también pueden producirse en niños. En este último caso, tienen un origen genético (es frecuente que haya antecedentes familiares con el mismo problema), aunque también se dan casos de niños con hernias que no se desarrollan hasta que son adultos.

Las hernias son problemas que generan bultos en las ingles con mucha frecuencia, aunque si tienes un bulto en esta zona quizá pueda tener otro origen.

En la ingle también hay ganglios como los que aparecen en el cuello o en las axilas, por lo que también es posible que ese bulto sea un ganglio linfático inflamado a causa de una infección.

Normalmente, cuando esto ocurre es debido a una infección que afecta a los miembros inferiores (las piernas y los pies) o a los genitales. Puede tratarse de una infección de orina o enfermedades más graves como las ETS (enfermedades de transmisión sexual) o, incluso el cáncer testicular en hombres o el cáncer de útero en mujeres.
En cualquier caso, lo más adecuado, y no nos cansaremos de repetirlo, es acudir a nuestro médico para que corrobore el origen del bulto.

En el caso de las hernias, el médico lo verá muy claro enseguida con un examen físico y algunas preguntas sobre los antecedentes familiares. En el caso de los ganglios, el médico examinará el posible origen de la infección para determinar si es necesario aplicar un tratamiento con antibiótico.

Pasemos ahora a la espalda, un lugar en el que también pueden aparecer algunos bultos aunque no revisten la importancia de los que hemos mencionado hasta ahora. De todas formas, conviene conocer qué bultos aparecen en esta zona y cómo pueden tratarse.

Bultos en la espalda

La espalda es otro de los lugares comunes en la aparición de bultos en nuestro cuerpo, aunque generalmente estos bultos tienen orígenes muy claros y poco preocupantes.

Los lipomas pueden aparecer aquí, así como en el tórax o la nuca. Ya nos hemos referido a ellos al comienzo, indicando que son pequeñas tumoraciones benignas que crecen bajo la piel, sin adherirse a las capas profundas, por lo que a veces se pueden desplazar si las tocamos con algo de fuerza.

Son asintomáticos y en algunas ocasiones suelen desarrollarse varios lipomas a la vez. Dependiendo de su tamaño y posición, los lipomas pueden extirparse mediante cirugía si así lo aconseja el médico.

Por otro lado, en la espalda también puede aparecer los conocidos granitos de acné. A diferencia de las espinillas que aparecen en la cara cuando los niños llegan a la pubertad, el acné en la espalda puede aparecer casi a cualquier edad, independientemente de si se es hombre o mujer.

Los granos en la espalda aparecen porque los poros de la piel se tapan, generando pequeñas acumulaciones de grasa que pueden infectarse.

Se generan así pequeños bultos que se enrojecen y que no deben tocarse para que no se infecten.

Consejo: se ha demostrado que uno de los minerales más efectivos contra el acné, por su capacidad para mantener la piel sana es el zinc. Descubre en esta guía qué alimentos contienen más zinc y cuáles son sus beneficios.

Seguimos subiendo y pasamos ahora a la cabeza, quizá la parte más importante de nuestro cuerpo porque en ella se aloja el cerebro. Si descartamos los típicos chichones que aparecen a consecuencia de un golpe en la cabeza, los bultos que pueden aparecer aquí son los siguientes:

Bultos en la cabeza

La cabeza no es un lugar demasiado frecuente para que aparezcan bultos como los que hemos comentado anteriormente aunque, por supuesto, pueden existir.

Los bultos que aparecen más frecuentemente en la cabeza son los quistes. En el caso de los quistes sebáceos, ya hemos explicado que se trata de acumulaciones de material graso entre la capa superficial de la piel y los huesos del cráneo.

Sin embargo, existen otro tipo de quistes diferentes que aparecen con cierta frecuencia en la cabeza, los llamado quistes tricolémicos. Estos quistes aparecen cuando se genera una acumulación muy rápida de queratina en uno de los poros del cuero cabelludo, en el tejido que separa la glándula sebácea y el llamado músculo erector del pelo. El resultado son quistes de tamaño variable aunque generalmente pequeños, muy firmes y asintomáticos.

También es destacable que un porcentaje notable de pacientes con estos quistes tiene más de uno. Es decir, que es frecuente encontrar en la misma zona varios quistes semejantes, aunque tengan tamaños distintos.

No son peligrosos, aunque pueden ser muy incómodos y estéticamente muy llamativos, lo que puede llegar a causar complejos en las personas que los sufren. En cualquier caso, un dermatólogo es quien debe diagnosticar la naturaleza del bulto en la cabeza y el que aconsejará una solución quirúrgica o no. El inconveniente de los quistes en la cabeza es que suelen dejar pequeñas cicatrices cuando se operan, que pueden ser visibles si se lleva el pelo corto o si el quiste extraído era muy largo.

Bultos en los pechos

Sin duda este es uno de los apartados más delicados e importantes. Para cualquier mujer, detectar un bulto en uno de sus pechos es motivo de miedo, porque nuestra mente lo asocia directamente con el cáncer de mama, tan tristemente conocido en estos tiempos.

Sin embargo, no todos los bultos que pueden aparecer en los pechos son tumores malignos. Lo más importante al detectar el bulto es recopilar toda la información relativa al momento en el que fue encontrado. El médico preguntará cuándo lo notaste, si era la primera vez, en qué fase de tu ciclo menstrual te encontrabas, etc. Es importante tener clara toda esta información para ayudar a que el doctor pueda establecer un diagnóstico preciso.

En realidad, muchos de los bultos que aparecen en mujeres jóvenes en edad fértil tienen que ver con alteraciones hormonales normales que se producen durante toda la vida de la mujer. Por el contrario, los cánceres de mama tienen una tasa de aparición mayor en mujeres con edades cercanas a la menopausia.

Sin duda una de las patologías más frecuentes son la formación de fibroadenomas. Se trata de un crecimiento diferente de algunas zonas de los pechos, lo que da lugar a pequeños bultos fácilmente desplazables e indoloros. Si su crecimiento es rápido y molesto, se pueden extirpar, aunque por lo general tienden a desaparecer por sí solos.

Cuando la alteración afecta al tejido fibroso de la mama, se pueden formar otro tipo de bultos que generan cierto dolor y sensación de tirantez. A esta patología se le denomina mastopatía fibroquística.

También se puede dar el caso de que los bultos aparezcan durante el periodo de lactancia del bebé, lo que se conoce como mastitis o inflamación de las glándulas mamarias.

Todos estos problemas se consideran benignos. Sin embargo, el cáncer es otra de las posibilidades que debemos tener en cuenta cuando detectamos un bulto en el pecho. Según la Asociación Española Contra el Cáncer, unas 25.000 mujeres son diagnosticadas de cáncer de pecho cada año. Esto significa que 1 de cada 8 mujeres tendrá cáncer de mama a lo largo de su vida.

Los síntomas de un cáncer de mama tienen que ver con nódulos o bultos que previamente no existían, que presentan bordes irregulares y suelen ser dolorosos al tacto. También se detecta una menor movilidad en una de las mamas al levantar los brazos y, en ocasiones, puede causar la inflamación de los nódulos de las axilas de los que hemos hablado anteriormente.

En el siguiente vídeo puedes ampliar la información sobre los síntomas y el diagnóstico del cáncer de mama:

Además de esto, los ginecólogos insisten en la necesidad de realizar autoexploraciones mensuales para detectar posibles bultos en los pechos. La importancia de detectar posibles tumores a tiempo es vital para frenar el avance de la enfermedad.

Recuerda: frente al cáncer de mama, el diagnóstico rápido y preciso es fundamental para combatir con éxito esta enfermedad. Si has detectado un bulto en tu pecho, no te lo pienses y pide cita con tu médico ya mismo.

Veamos, por último, los bultos que pueden aparecer en el ano y en la zona del recto. Se trata de bultos que pueden ser muy dolorosos y a los que frecuentemente no les prestamos atención, pero debemos tener en cuenta que pueden convertirse en problemas más graves si no se diagnostican a tiempo.

Bultos en el ano

La patología más habitual en esta zona de nuestro cuerpo son las conocidas hemorroides. Las hemorroides o almorranas son inflamaciones de las venas del ano que se producen por un aumento de la presión de la zona rectal. Se manifiestan en forma de bultos que suelen tener el tamaño de un garbanzo tanto en el interior del ano como en el exterior.

Las que aparecen en el exterior son las más dolorosas. Son fácilmente palpables al tacto y son realmente molestas al defecar o incluso al sentarse en una silla. En ocasiones pueden sangrar abundantemente.

Las causas de las hemorroides pueden ser muy diversas, desde problemas de estreñimiento hasta la presión que se realiza en el parto, pasando por una mala alimentación o la falta de ejercicio físico. En cualquier caso, a pesar de lo que pueda parecer, las hemorroides son una patología bastante habitual.

En los casos más leves, las hemorroides desaparecen por sí solas al cabo de unos días. Si no es así, el médico puede recetar pomadas que ayudarán a rebajar la inflamación. En casos extremos, las hemorroides pueden extirparse mediante cirugía.

Las recomendaciones para las personas que sufren almorranas son: llevar una dieta rica en fibra que alivie un posible estreñimiento, aplicar una escrupulosa limpieza a la zona después de cada deposición y sustituir el papel higiénico por toallitas húmedas o baños de agua templada.

Pero hay otras causas para la aparición de bultos en el ano. Otra de las patologías más comunes es la formación de un absceso anorrectal, que se forma cuando se produce la infección de una fisura anal. En este caso, el bulto tiene un color rojo intenso y se muestra inflamado, produciendo dolor intenso y una sensación de quemazón en la zona.
Esta infección puede darse a cualquier edad, aunque se produce más habitualmente en niños pequeños.

Por otro lado, la colitis es otra de las enfermedades que, además de dolor abdominal, sangrado e infección, puede generar la aparición de bultos en el ano. La colitis es una enfermedad por la cual se inflaman los tejidos que recubren el interior del intestino grueso, el colon y el ano. Muy semejante a esta patología es la llamada enfermedad de Crohn, que también produce la inflamación de los intestinos, con diarreas abundantes, sangrados y, en algunos casos bultos.

Si quieres saber más sobre esta enfermedad no te pierdas esta guía: La enfermedad de Crohn al detalle.

Por último, aunque se trata de una enfermedad mucho menos común, no podemos pasar por alto el llamado cáncer de ano. Esta enfermedad tiene como síntomas más importantes el sangrado durante la defecación, el cambio en la frecuencia de las evacuaciones, la aparición de bultos alrededor del ano y una sensación de picor y dolor intenso en la zona anorrectal.

Al ser síntomas semejantes a los de las hemorroides, si existen dudas, lo mejor es consultar al especialista para que determine qué tipo de bulto ha aparecido. En algunos casos, tras una exploración física, el médico puede solicitar una biopsia para asegurarse de que no se trata de un cáncer de ano.

Esperamos que esta guía te haya ayudado a resolver tus dudas y a tranquilizarte en caso de que hayas descubierto un bulto en tu cuerpo. Como ves, muchos de los bultos que pueden surgirnos son temporales y no son demasiado graves, pero en cualquier caso, lo que te hemos contado tiene únicamente un valor informativo y en ningún caso puede sustituir a un diagnóstico de tu médico. Si crees que puedes tener un problema de salud importante, no te lo pienses dos veces y pide cita con tu médico.

Eso sí, en un comentario aquí abajo puedes contarnos tu experiencia o preguntar alguna duda que te haya surgido tras leer esta guía. ¡Te contestaremos encantados!

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