La contaminación del aire y los riesgos para la salud – Todo lo que tienes que saber

Quizá no nos damos cuenta, pero al salir a la calle, todos los días respiramos aires contaminados, con micropartículas y gases que pueden ser perjudiciales para nuestra salud. Por eso, para que lo descubras todo sobre la contaminación, hemos preparado esta guía.

La calidad del aire que respiramos ha ido bajando a un ritmo alarmante, especialmente en las zonas con una población y actividad industrial más concentrada, hasta convertirse en uno de los grandes problemas a nivel global. Según un estudio de la OMS sobre el estado de la contaminación atmosférica, en el año 2014 más del 90% de la población mundial vivía en zonas donde no se respetaban las directrices marcadas por la organización para garantizar la calidad del aire. Esta situación se ha convertido en uno de los principales problemas medio ambientales que, lejos de frenarse, sigue creciendo a día de hoy.

La contaminación del aire y los riesgos para la salud
La contaminación del aire y los riesgos para la salud

Ante todo esto, la contaminación del aire se ha abierto paso también entre las principales inquietudes de los españoles en el ámbito medioambiental. Tal y como refleja el último barómetro del CIS sobre asuntos ambientales, los españoles mostramos un notable aumento de nuestra preocupación respecto a la contaminación en las ciudades. Sin embargo, seguimos sin percibir el peligro real que supone una exposición continuada a los gases contaminantes que encontramos cada día con sólo con salir a la calle.

Mientras se busca una solución a este problema, es importante conocer los efectos que pueden tener este tipo de sustancias contaminantes sobre nuestra salud, si hay algún colectivo más vulnerable en la exposición a gases contaminantes, conocer los más importantes, cómo comprobar el estado de la contaminación en nuestra ciudad y ampliar nuestra visión sobre este tema tan relevante.

¿Cómo afecta la contaminación del aire a la salud?

Se ha demostrado que inhalar un aire empobrecido a diario, como el que existe en las ciudades, puede suponer un gran riesgo para la salud. Sin embargo, convivir con este tipo de problema, y que los mayores riesgos de esta exposición a la contaminación sean a largo plazo, hace que se pierda gran parte del miedo y el interés por protegerse de este problema.

Pero los riesgos que puede llegar a generar un simple paseo por una calle muy expuesta a la contaminación son numerosos. La contaminación atmosférica aumenta las posibilidades de contraer enfermedades de todo tipo, pero especialmente aquellas relacionadas con el sistema respiratorio.

Problemas respiratorios debidos a la contaminación

La principal vulnerabilidad del cuerpo frente a la contaminación del aire se encuentra en el sistema respiratorio. Los bronquios y los pulmones son las partes más expuestas a los gases nocivos que respiramos, y por ello son los órganos que más sufren los problemas de la contaminación.

Los problemas respiratorios van desde una simple asma ocasional, hasta problemas más graves que pueden poner en riesgo nuestra vida, como el cáncer de pulmón. Los más comunes son:

Asma: ya sea ocasional o crónica. Esta enfermedad se caracteriza por una inflamación de las vías respiratorias que deriva en un descenso de la capacidad pulmonar y dificultad respiratoria. Puede ser ocasional, como respuesta frente a una exposición puntual a un aire contaminado, pero si se prolonga en el tiempo puede convertirse en una enfermedad crónica y muy peligrosa.

Bronquitis: se trata de una inflamación de las vías respiratorias bajas, principalmente los bronquios que llevan el aire hasta los pulmones. Esta enfermedad dificulta la llegada de aire a los alvéolos, y por tanto reduce la cantidad de oxígeno en la sangre. Una situación muy peligrosa para la salud y que puede acarrear otras muchas complicaciones. La bronquitis predispone también la aparición de infecciones respiratorias, reduce la capacidad pulmonar y provoca al respirar unos característicos silbidos en el pecho.

Neumonía: es una de las enfermedades respiratorias más peligrosas derivadas de la contaminación. La neumonía provoca la inflamación de los alvéolos pulmonares, impidiendo que se produzca el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre. Esta enfermedad provoca un aumento del ritmo respiratorio, lo que supone a su vez una mayor exposición al aire contaminado. Si no se trata a tiempo puede llegar a ser mortal, especialmente en grupos de riesgo como ancianos o enfermos con otras complicaciones respiratorias.

Cáncer de pulmón: es un conjunto de enfermedades resultantes de cualquier crecimiento de células malignas en los pulmones. Es un tipo de cáncer muy peligroso, el primero en causas de muerte en los hombres y el tercero en mujeres, que provoca más de un millón de muertes cada año. En esta enfermedad, la contaminación es junto con el tabaco, una de sus principales causas.

Como hemos visto, la contaminación afecta a todas las personas que conviven con ella, pero no lo hace de igual forma para todos los grupos de población. Existen ciertos colectivos para los que la contaminación supone un mayor riesgo para la salud y por tanto es más peligrosa. Esta clasificación se establece sobre todo en torno a la edad de los afectados.

¿Cómo les afecta la contaminación a los niños?

Los niños son un grupo de riesgo frente a la amenaza de la contaminación, más todavía en las edades más tempranas. En pleno desarrollo de los sistemas neurológico e inmunológico, los niños son mucho más sensibles que el resto de personas a agentes contaminantes presentes en el aire, el agua o la dieta. Incluso antes de nacer, la exposición a la contaminación por parte de la madre ya puede provocar en el feto retraso del crecimiento intrauterino y predisposición al desarrollo de enfermedades futuras.

Una vez nacidos, y hasta su desarrollo completo, los niños son más vulnerables a las enfermedades que ya hemos explicado, especialmente al asma y la bronquitis. Además, el riesgo de contraer enfermedades crónicas es mayor en la infancia, ya que si no se tratan correctamente podrían arrastrar estas enfermedades a lo largo de toda su vida.

Pero la contaminación no sólo provoca este tipo de enfermedades respiratorias en los niños, sino que además debilita su ya de por sí frágil sistema inmunológico. Una exposición a gases nocivos por parte de un niño favorece la aparición de todo tipo de infecciones en su aparato respiratorio.

Los niños son uno de los principales grupos de riesgo frente a la contaminación en base a su edad, pero no el único. Las personas mayores, que durante toda su vida han estado más o menos expuestas a agentes contaminantes, son otro de los colectivos de peligro.

¿Cómo afecta la contaminación a las personas mayores?

Las personas con una edad avanzada son más propensas a sufrir enfermedades debido a su sistema inmunológico y a un sistema respiratorio más deteriorado con el paso del tiempo. Además, los ancianos suelen sufrir enfermedades más acuciadas y requerir de un tiempo de recuperación mayor que el de una persona adulta joven.

En el caso de la contaminación ambiental, las personas mayores son más sensibles que el resto a las sustancias peligrosas presentes en el aire, y tienen una mayor tendencia a sufrir las consecuencias de esta exposición.

El asma y la neumonía son las dos principales enfermedades que la contaminación atmosférica causa en personas mayores, que pueden complicarse al tratarse de un grupo de riesgo en ambos casos. Este colectivo también es más sensible a sufrir los síntomas a corto plazo de la exposición a la contaminación: picor de garganta, irritación de ojos y nariz, falta de oxígeno, aumento del ritmo cardíaco…

El cáncer de pulmón es otro de los grandes peligros de la contaminación, y aunque puede afectar a todas las personas, a medida que aumenta la edad también lo hace el riesgo de sufrirlo. La difícil detección temprana y tratamiento de esta enfermedad la convierten en una de las patologías con mayor índice de mortalidad de las que ya hemos visto anteriormente.

Pero la contaminación ambiental no afecta sólo de forma directa al ser humano a través de enfermedades respiratorias, sino que también afecta de forma indirecta. Un aire empobrecido genera unas consecuencias negativas sobre el medio ambiente, que repercutirán después directamente sobre nuestras vidas.

¿Cómo afecta la contaminación al medio ambiente?

La contaminación ambiental tiene una gran capacidad de dispersión al tratarse en su gran mayoría de gases. Esto hace que las sustancias peligrosas se alejen rápidamente de su punto de emisión y recorran grandes distancias hasta convertir a la contaminación en un problema ecológico global.

El primer y más destacado efecto de la contaminación sobre el medio ambiente es la variación de los climas de todo el planeta. Algunos de los gases que más se emiten a la atmósfera de forma artificial contribuyen con el llamado “efecto invernadero”. Estos gases, como el Dióxido de Carbono, se acumulan y reaccionan en la atmósfera dando lugar a climas más extremos y a un calentamiento progresivo del planeta.

Esta contaminación ha llevado al año 2014, según un estudio de la NASA, a ser el año con una temperatura media más elevada en todo el planeta desde que se tienen registros. Una temperatura que no ha parado de subir en el último siglo y que acumula más de 4 grados de aumento desde 1940.

Pero no es el único efecto directo de la contaminación sobre el medio ambiente. La acumulación de gases contaminantes en la atmósfera puede dar lugar a un fenómeno peligroso, la lluvia ácida. Las calderas de calefacción, los motores de los vehículos o la actividad industrial vierten a la atmósfera Ácido Nítrico y Sulfúrico. Cuando estos gases se unen a las grandes masas húmedas de la atmósfera, dan lugar a la lluvia ácida.

Este tipo de precipitación es muy peligrosa y tiene unas consecuencias nefastas sobre el medio ambiente. La lluvia ácida afecta sobre todo a la vegetación, quemando árboles y plantas, además de contaminar los suelos y aguas que necesitan para sobrevivir.

La contaminación atmosférica no afecta solo a nuestra salud y al medio ambiente, sino que además puede tener unas graves consecuencias para la economía global. Combatir sus efectos tiene unos costes económicos que afectan a todos los países.

¿Cómo afecta la contaminación a la economía?

Según un informe de la Organización para el Cooperación y Desarrollo Económico, la contaminación atmosférica tiene unas grandes consecuencias directas sobre la economía mundial. De acuerdo a sus estimaciones, en el año 2060 estos costes alcanzarán los 2,6 billones de dólares, el 1% del PIB mundial. Una cifra que no ha parado de crecer en las últimas décadas y que bate récords en cada nueva estimación.

Estos cálculos engloban los costes médicos que supondrían el tratamiento de las enfermedades respiratorias que ya hemos visto, los días de enfermedad y la reducción de las producciones agrícolas que provocaría el cambio climático.
Los países más afectados por estos costes económicos son aquellos que sufren una mayor cantidad de contaminación atmosférica, como Rusia, China o Japón. España no es uno de estos países, pero sí sufre también los efectos de una atmósfera global cada vez más empobrecida.

Historia de la calidad del aire en España

En España, la regulación y control de la calidad del aire recae sobre el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio ambiente. Dentro de él, existe una subdirección específica de Calidad del Aire y Medio Ambiente Industrial, que se encarga específicamente de regular la normativa ambiental del aire.

Tradicionalmente, ha sido esta institución la que ha regulado la calidad del aire en España. Sin embargo ahora, al estar integrados dentro de la Unión Europea, la Dirección de Calidad del Aire española debe seguir unas directrices marcadas por la Agencia Europea de Medio Ambiente. Esta organización es la que establece una regulación común europea a la que todos los países miembros deben atenerse.

Antes de adaptar su regulación al marco común europeo, España contaba con una legislación muy obsoleta, basada en la llamada Ley de Protección del Ambiente Atmosférico. Sobre esta ley, del año 1972, se habían ido realizando diversas actualizaciones hasta su derogación definitiva en 2007. En este año entró en vigor la legislación actual: la Ley de calidad del aire y protección de la atmósfera.

Una nueva ley que establece unos criterios de convergencia europeos y que ha llevado a la legislación española a establecer unos niveles máximos de los contaminantes para preservar la calidad del aire en su territorio.

Denominaciones y niveles de calidad del aire en España

España es un país con una calidad del aire aceptable, aunque en algunas zonas y épocas del año la contaminación supera los límites que la Organización Mundial de la Salud considera saludables.

Para el estudio de la calidad el aire, la legislación establece unos valores límite horarios, diarios y anuales. Esto significa que la media de contaminación de cada una de las sustancias no puede exceder el límite establecido para cada período de tiempo.

Cuando se detecta una contaminación superior a la recomendad en una zona, se activa una alerta y se aplican diferentes protocolos de actuación frente al problema. Existen dos niveles de alerta cuando se alcanzan unas cantidades de gases contaminantes superiores a las recomendadas:

  • Nivel de aviso: se activa cuando dos estaciones de medición de una misma zona sobrepasan los límites marcados por la normativa. Se divide a su vez en preaviso y aviso, en función del grado de contaminación del aire. En este nivel, las zonas afectadas empiezan a aplicar ciertas restricciones a vehículos e industrias, como limitar su velocidad o su actividad.
  • Nivel de alerta: se activa cuando al menos tres estaciones de medición de una misma zona sobrepasan durante más de tres horas consecutivas unos niveles de contaminación superiores a lo permitido. En este nivel, las restricciones del apartado anterior se intensifican y prolongan más en el tiempo.

Cuando se alcanza cualquiera de estos dos niveles, se considera que la calidad del aire es pobre y exponerse a esa cantidad de gases contaminados es peligroso para la salud y para el medio ambiente. Para determinar la calidad del aire de una zona de una forma general en lugar de puntual, se hace un seguimiento durante todo un año a través de las numerosas estaciones de control. Una vez concluido ese tiempo, se analizan los resultados para saber en cuantas ocasiones se han superado los niveles máximos permitidos, y establecer así la calidad y seguridad del aire de esa zona.

Cada tipo de gas contaminante tiene unas características propias e individuales que hacen que la legislación tenga que especificar los valores límite de cada uno de ellos. Una vez conocido esto, es importante determinar las causas a través de las cuales estas sustancias llegan a la atmósfera.

Principales causantes de la contaminación en España

El origen de las sustancias perjudiciales que se encuentran en la atmósfera es muy variado, y aunque la mayor parte se deriva de la actividad humana, también existen agentes contaminantes de origen natural. Estos son los más representativos:

Contaminación producida por los transportes: son una de las principales causas de la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, con un porcentaje de aproximadamente el 80% del total. La combustión de los motores, especialmente la de los de tipo diésel, emite a la atmósfera grandes cantidades de Dióxido de Azufre (SO2), Monóxido de Carbono (CO) y partículas sólidas contaminantes. Las ciudades y vías principales, al tener un mayor tráfico, se ven más afectadas por este problema.

Contaminación producida por la Industria: es la otra gran causante de la contaminación en España. Es importante diferenciar los tipos de industria según su actividad, ya que entre ellos existen grandes diferencias en la emisión de gases nocivos para el medio ambiente. Las industrias químicas y de producción de energía son unas de las más contaminantes, emitiendo grandes cantidades de Óxidos de Nitrógeno y Azufre, así como Ozono y Dióxido de Carbono. En España, las zonas más afectadas son aquellas con una actividad industrial mayor, como la zona cantábrica y Madrid.

Contaminación producida por los Incendios: uno de los causantes que puede ser de origen natural, aunque los más peligrosos suelen ser de origen humano. Los incendios no solo vierten a la atmósfera grandes cantidades de Dióxido de Carbono (CO2) y Metano, sino que también provocan la deforestación de los bosques. Esta pérdida de vegetación acelera aún más el efecto invernadero e impide que las plantas limpien el CO2 de la atmósfera.

Contaminación producida por la actividad volcánica: la única con origen completamente natural, pero no por ello tiene un menor impacto sobre la atmósfera. El gas más común en las emisiones volcánicas es el vapor de agua. Aunque no se trate de un gas peligroso para la salud, una gran presencia de este gas en la atmósfera sí agrava el efecto invernadero y puede ser peligroso para el medio ambiente. El Dióxido de Carbono, los óxidos de Azufre y el Helio son otras de las sustancias contaminantes que un volcán puede expeler a la atmósfera cuando entra en erupción. En España solo podemos encontrar este tipo de contaminación en las Islas Canarias, ya que es la única zona con actividad volcánica de todo el territorio.

Aunque estos son el principal origen de la contaminación atmosférica, existen otros causantes con una representación menor, como las explotaciones agrícolas y ganaderas, responsables de la emisión de grandes cantidades de Metano y Monóxido de Carbono a la atmósfera.

Ya conocemos el origen de los gases contaminantes del aire en España. Para tener una visión completa del problema, es importante conocer cómo y dónde se obtienen estos datos con una precisión tan ajustada.

¿Cómo se miden los contaminantes del aire?

En España, el estudio de la calidad del aire se divide en zonas, dependiendo de las características y el riesgo de contaminación que tiene cada una. De esta forma se consiguen unos resultados más representativos que analizando todas las zonas y tipos de gases contaminantes por igual. Por ejemplo, las grandes ciudades son unas zonas individuales en el control de los niveles de Dióxido de Azufre, ya que este tipo de gas es emitido por los vehículos y puede ser peligroso en grandes congestiones de tráfico.

Una vez divididos en zonas, los niveles de calidad del aire se controlan constantemente a través de unas estaciones de medición colocadas en puntos estratégicos de cada zona. La ley establece unas medidas máximas para cada hora, día y año de cada uno de los gases contaminantes más peligrosos de la atmósfera. Así, cada una de las zonas debe mantenerse por debajo de estos niveles de contaminación y no sobrepasar los límites horarios, diarios y anuales, ya que si lo hiciera podría enfrentarse a sanciones o restricciones.

Cada tipo de sustancia contaminante tiene unas características únicas y puede ser más o menos peligrosa para la salud y el medio ambiente. Conocer cada uno de los principales contaminantes y la legislación española al respecto es importante para saber el tamaño del problema al que nos enfrentamos.

Los contaminantes más importantes del aire

Existen muchas sustancias perjudiciales para la salud en el aire que respiramos cada día. Algunas de las más importantes son el Monóxido de Carbono, el Dióxido de Azufre, los óxidos de Nitrógeno, el Ozono y las partículas sólidas en suspensión.

Monóxido de Carbono (CO)

El Monóxido de Carbono es un gas sin color ni olor, por lo que es difícil saber la cantidad a la que se está expuesto. Se produce cuando se produce una combustión incompleta o a baja temperatura. Su principal origen es la actividad industrial (con un 30,5% de las emisiones totales), la agricultura y ganadería (20,4%) y los vehículos (12,1%).

Este tipo de gas tiene unas consecuencias peligrosas, tanto para la salud como para el medio ambiente. La exposición a una cantidad excesiva de Monóxido de Carbono puede una disminución de la capacidad respiratoria, así como sustituir al oxígeno en la sangre y provocar problemas en sistema nervioso y disfunciones cardíacas. Una acumulación excesiva de este gas en la atmósfera puede provocar también un aumento del cambio climático y el efecto invernadero sobre todo el planeta.

La legislación española establece el límite de CO en la atmósfera a 10mg por metro cúbico de aire. A pesar de que ninguna de las zonas de medición ha sobrepasado estas cifras en los últimos años, sí existen unas zonas de riesgo donde la contaminación de gas es mayor que en otras. Madrid, Barcelona, y los corredores industriales del Mediterráneo y el Ebro son las zonas más afectadas por el Monóxido de Carbono, ya que en ellas se concentran dos de los principales causantes de sus emisiones: industria y vehículos.

Dióxido de Azufre (SO2)

El Dióxido de Azufre es uno de los gases más peligrosos para la salud y el medio ambiente, y prácticamente la totalidad de las emisiones de esta sustancia a la atmósfera son de origen humano. El principal origen de este gas es la industria (42,4%), seguido por la obtención y transformación de energía (31,4%) y la combustión de los motores de los vehículos (15,6%).

El Dióxido de Azufre tiene unos efectos peligrosos para la salud, tanto inmediatos (irritación de las vías respiratorias y dolor de cabeza), como a largo plazo (enfermedades cardíacas y pulmonares). Sobre el medio ambiente, es uno de los gases más nocivos, pudiendo afectar a grandes extensiones de terreno con fenómenos como la lluvia ácida o la contaminación de aguas y suelos.

En España, el nivel máximo permitido de Dióxido de Azufre en la atmósfera es de 125 microgramos por metro cúbico de aire al día. De nuevo, los lugares más afectados por este tipo de gas son las zonas urbanas, como Madrid, Barcelona o Valencia, especialmente en los meses de invierno debido a las calefacciones.

Óxidos de Nitrógeno

Los óxidos de Nitrógeno (NO y NO2) son dos de las sustancias contaminantes más presentes en la atmósfera, con orígenes muy variados. Los vehículos (31,8%), las centrales energéticas (20,6%), otros tipos de vehículos y maquinaria (20%) y la Industria (16%) se reparten la gran mayoría de las emisiones de estas sustancias.

Las consecuencias para la salud son numerosas y de todo tipo, y oscilan desde el asma ocasional y la inflamación de las vías respiratorias hasta disfunciones circulatorias y problemas hepáticos más graves. En el medio ambiente, la presencia de este gas afecta negativamente a la vegetación y acidifica los suelos, además de provocar la aparición de otros gases contaminantes como el Ácido Nítrico o el Ozono.

La legislación española fija el límite de esta sustancia en 200 microgramos por metro cúbico de aire. Cada año en las zonas urbanas de Madrid y Cataluña se sobrepasan estos límites, poniendo en riesgo la salud de las personas que respiran el aire contaminado. Estas dos zonas, junto a Granada, son las zonas más afectadas por los óxidos de Nitrógeno de todo el territorio español.

Ozono O3

El Ozono es uno de los gases cuya presencia es necesaria en las capas altas de la atmósfera, ya que ejerce como filtro de los rayos ultravioletas que provienen del sol y retiene algunas de las radiaciones peligrosas. Sin embargo, las capas cercanas al suelo es una sustancia muy peligrosa y contaminante.

El principal origen del Ozono no es a través de unas emisiones directas, sino que se forma como resultado de las reacciones de otros gases contaminantes. Además, las radiaciones solares juegan un papel fundamental en el crecimiento de este gas en la atmósfera. De esta forma, el Ozono se distribuye a través de áreas muy extensas y difíciles de delimitar, sin tener unos focos concretos de emisión.

Las consecuencias de la contaminación por Ozono afectan principalmente al medio ambiente, ya que provocan una oxidación acelerada de todos los elementos de la biosfera. Además, este gas también tiene unas consecuencias directas sobre la salud de las personas que se exponen a él, irritando el aparato respiratorio, produciendo asma y disminuyendo la esperanza de vida en exposiciones muy prolongadas en el tiempo.

En España, el límite de Ozono que se considera saludable es de 120 microgramos por metro cúbico de aire. Prácticamente todas las zonas de España superan con creces este límite, si bien es cierto que en la zona cantábrica la contaminación por este tipo de gas es notablemente menor. Además, y a diferencia de la mayoría de las sustancias contaminantes, las características del Ozono hacen que sea mucho más abundante en zonas rurales que en las grandes ciudades, donde es sustituido por otro tipo de gases.

Micropartículas contaminantes

Las micropartículas son unas sustancias de tipo y origen muy variados, que por su pequeño tamaño se encuentran suspendidas en el aire. Su origen puede ser tanto natural, en forma de polvo, esporas o pólenes, o derivado de la acción del hombre, como los hidrocarburos o los sulfuros.

En términos de salud, este tipo de sustancias son las más peligrosas, ya que al ser inhaladas pueden acabar en los alveolos pulmonares y llegar hasta el torrente sanguíneo. De este modo, estas partículas están muy relacionadas con el desarrollo de enfermedades pulmonares y cardiovasculares, que causan cada año millones de muertes en todo el mundo.

Pese a la heterogeneidad de este tipo de contaminación, existen unos valores tipificados en la Ley que regulan su presencia en el aire. El límite que se considera saludable es de 50 microgramos de estas partículas por metro cúbico de media diaria. Pese a que gran parte de España se encuentra por debajo de este límite, algunas zonas de Andalucía, Cataluña y Asturias se ven más afectadas que el resto del país y sobrepasan el límite con creces.

Ante estos datos, la contaminación se plantea como uno de los grandes problemas no solo en España, sino en todo el planeta. Para evitar que las cifras sigan aumentando, países de todo el mundo han emprendido medidas para frenar la contaminación, aunque nosotros, como ciudadanos, también podemos contribuir en esta tarea.

¿Qué puedo hacer para reducir la contaminación del aire?

Hacer que el aire que respiramos cada día sea más saludable empieza con pequeñas acciones de nuestro día a día. La solución a una gran parte de los problemas de contaminación puede estar en nuestras manos, especialmente de aquellos que sufrimos en las ciudades y las grandes áreas urbanas.

Una de las formas más efectivas de luchar contra la contaminación es cambiar la forma en la que utilizamos el transporte para nuestros desplazamientos. La combustión de los motores en los vehículos es una de las principales causas de emisión de gases contaminantes, uno de los grandes problemas de las ciudades y de aquellas zonas con una gran congestión de tráfico.

Por tanto, si limitamos el uso de los automóviles en las ciudades, y buscamos formas alternativas de transporte, como caminar o desplazarse en bicicleta, estaremos evitando verter en la atmósfera gases peligrosos para la salud. Cuando no sea posible renunciar a un vehículo motorizado, el transporte público o los coches compartidos son una buena forma de optimizar los viajes y reducir la emisión de sustancias como el Monóxido de Carbono o el Dióxido de Azufre.

Pero no solo evitar el uso excesivo de los automóviles puede hacer frente a la contaminación. Realizar una buena puesta a punto del vehículo y garantizar el correcto funcionamiento del motor puede marcar también una gran diferencia. Un coche con un motor deteriorado o sucio produce una cantidad notablemente mayor de emisiones, además de suponer también un mayor coste económico para nuestro bolsillo.

Otro de las medidas al alcance de nuestra mano con respecto a la contaminación es el uso de energías más limpias. Evitar sistemas de calefacción obsoletos o apostar por medios de transporte sin motores contaminantes favorecerá tanto de forma directa como indirecta a los niveles de contaminación. De forma directa al reducir las emisiones, e indirecta como forma de presionar a las grandes empresas como consumidores.

Si toda la población aporta en la medida de sus posibilidades, la calidad del aire será mucho mayor. Para comprobar esta calidad y el estado del aire en nuestra ciudad, podemos recurrir a diversas webs de consulta.

¿Dónde puedo ver los niveles de contaminación del aire en mi ciudad?

Para comprobar la calidad del aire en cualquier zona de España con datos constantemente actualizados, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente cuenta con un mapa online en el que se detallan todos los niveles de contaminantes del aire en tiempo real.

También existen iniciativas privadas que ofrecen este tipo de información, no solo de España sino de todo el mundo. Páginas web, como la del proyecto World Air Quality Index, permiten a usuarios de todo el mundo conocer la situación actual del aire en cualquier lugar gracias a los datos recogidos por decenas de empresas asociadas.

Incluso aplicaciones móviles, como la iniciativa de Breezometer, que permiten consultar casi en cualquier plataforma con qué aire nos vamos a encontrar al salir a la calle. La aplicación de esta empresa, dedicada al estudio de la calidad del aire en todo el mundo, ya cuenta con más de 50.000 descargas, y está disponible para Android y iOS.

Conclusiones sobre la contaminación atmosférica

Tras conocer todo esto sobre la contaminación, las conclusiones a las que llegamos son:

  • La contaminación se ha convertido en uno de los grandes problemas globales, y la preocupación por la calidad del aire que respiramos es cada vez mayor.
  • Desde una simple irritación de garganta hasta un cáncer de pulmón, los efectos en la salud derivados de la exposición a agentes contaminantes afectan cada año a millones de personas en todo el mundo. Simplemente salir a la calle ya puede suponer correr un riesgo para la salud.
  • El medio ambiente también sufre las consecuencias de esta contaminación. Lluvia ácida, contaminación de aguas o acidificación de suelos son solo algunos de los efectos nocivos para la naturaleza de un exceso de contaminación del medio ambiente.
  • Todas estas consecuencias ambientales y para la salud derivan también en unos inmensos costes económicos a los que todos los países deben hacer frente. Las estimaciones de estos gastos en el futuro no paran de aumentar en cada estudio, situándose en la actualidad en más de 2,6 billones de dólares para 2060.
  • Hasta hace apenas 10 años, la legislación española sobre contaminación se encontraba muy desfasada, con una Ley de 1972. En los últimos años se han introducido modificaciones importantes, buscando acercarse a una política ecológica común con todos los países de la Unión Europea.
  • El origen de los principales gases contaminantes es muy variado, pero casi todos guardan una relación directa con la actividad humana. La industria, los automóviles, la obtención de recursos y el sector agrícola y ganadero son los principales focos de emisión de contaminación atmosférica.
  • Existen muchos tipos de contaminantes del aire, y cada uno tiene unas características y una legislación adaptada a cada uno de ellos. La Ley de la calidad del aire y protección de la atmósfera regula los niveles máximos permitidos de cada una de estas sustancias.
  • Para controlar estos niveles, el todo el territorio se agrupa en zonas en función de sus características. Una vez dividido, se colocan estaciones de medición en puntos clave, que recogen muestras de aire cada hora para elaborar un seguimiento anual.
  • Los contaminantes con más presencia en la atmósfera son el Monóxido de Carbono, el Dióxido de Azufre, los óxidos de Nitrógeno, el Ozono y las partículas sólidas en suspensión. La gran mayoría de ellos, a excepción del Ozono, tienen una mayor concentración en zonas urbanas con mucha densidad de tráfico y población.
  • Reducir la contaminación está en nuestra mano. Si apostamos por una reducción del uso de vehículos y por las energías limpias, la diferencia puede ser significativa pese a ser solo ciudadanos ante un problema global.
  • Para comprobar el estado y la calidad del aire que nos vamos a encontrar, existen numerosas herramientas a disposición del usuario con el que poder hacer una consulta. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ofrece un mapa online con datos en tiempo real, pero también es posible consultarlo a través de otras plataformas y aplicaciones móviles.

El aire que respiramos tiene que ser de calidad y libre de sustancias contaminantes. Para que eso ocurra hay que tomar las medidas que ya hemos explicado, pero hasta entonces es necesario buscar soluciones con las que no exponernos a esta contaminación.

Si quieres mantener tu sistema respiratorio a salvo, una buena opción es plantearse la opción de usar una mascarilla protectora cuando vayas a exponerte a gases peligrosos. En esta guía para elegir mascarillas contra la contaminación te explicamos todo lo que necesitas saber.

Hacer frente a la contaminación se ha convertido en uno de los grandes retos de todos los países del mundo. Y aunque se están tomando medidas para garantizar la salud y el mantenimiento del medio ambiente, todavía queda un gran camino por recorrer.

Mientras tanto, te planteamos algunas cuestiones: ¿Se solucionarán parte de estos problemas con la llegada de los vehículos eléctricos? ¿Haces algo a nivel individual por minimizar tu impacto contaminante?

Si esta información te ha parecido útil, ¡no dudes en compartirla y contar tus impresiones en un comentario aquí abajo!

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