Las 10 distracciones en la conducción más mortales

La conducción es una tarea que requiere el 100% de nuestra atención, pero en muchas ocasiones quitamos la vista de la carretera para conectar el navegador, para mirar el móvil o para regular los retrovisores.

Distracciones en la conduccion
Distracciones en la conduccion

Son pequeñas distracciones que, por mínimas que nos parezcan, pueden tener consecuencias fatales. Y lo más preocupante es que no se trata de casos aislados. Por ejemplo, el 72% de los conductores reconoce haberse distraído alguna vez consultando internet mientras conducía, y el 42% reconoce haber regulado los retrovisores una vez que ha iniciado la marcha.

Son datos del Club RACE, que junto a las compañías BP y Castrol, han lanzado una campaña llamada “Manos al Volante”, a través de la cual han analizado las distracciones más habituales de los conductores españoles. Además, según la Dirección General de Tráfico, el 31% de los accidentes con víctimas se producen por este tipo de distracciones.

Listamos a continuación las diez distracciones más comunes en la conducción poniendo especial énfasis en los peligros a los que nos exponen:

Usar el teléfono móvil para hablar o enviar un mensaje de texto

Hablar por teléfono mientras se conduce es uno de los mayores riesgos que podemos tomar aunque, paradójicamente, muchas personas creen que utilizar el móvil no reduce su capacidad de atención al volante.

Lo cierto es que mantener una conversación a través de un móvil hace que enfoquemos buena parte de nuestro interés en la otra persona y dejemos de recibir información de la carretera. Es lo que los psicólogos llaman ceguera por desatención.

La conversación nos distrae y hace que no seamos capaces de ver elementos tan importantes como una señal, un peatón que cruza o un semáforo. Por supuesto, ello reduce nuestra capacidad de reacción, haciendo que el riesgo de accidente se multiplique exponencialmente.

 

En los últimos años, este comportamiento se ha agravado con el uso de los smartphones. Ahora ya no solo se llama, sino que también se escribe a través de aplicaciones como WhatsApp, lo cual obliga a apartar todavía más la vista de la carretera. Se trata de un riesgo cada vez más generalizado y que deja cifras muy llamativas.

En 2014, la Guardia Civil denunció en toda España a 135.832 personas por utilizar el teléfono móvil mientras conducían, cifras que excluyen los territorios del País Vasco y Cataluña. Las multas ascienden a 200 euros y a la retirada de 3 puntos del carnet.

Sincronizar o programar los componentes electrónicos del vehículo (GPS, ordenador de a bordo, CD, radio, etc.)

Como en el caso de los móviles, manipular o programar elementos electrónicos del vehículo, como el GPS, el reproductor de música o la radio hacen que desviemos nuestra atención. En estos casos el riesgo también es alto, pues se debe quitar la mirada de la carretera durante varios segundos y a una velocidad de 100km/h el coche recorre casi 28 metros por segundo sin que nosotros prestemos atención.

La solución a esta mala costumbre pasa por programar todos los elementos antes de iniciar la marcha, especialmente si vamos a realizar trayectos largos. Y, por supuesto, si viajamos acompañados, debemos dejar que sea el copiloto quien manipule estos aparatos.

Ajustar componentes del vehículo como retrovisores, asientos, etc.

Se trata de elementos que deberíamos comprobar y ajustar antes incluso de encender el motor de nuestro vehículo. Hacerlo durante la marcha obliga a levantar la vista de la carretera para centrarnos en otra cosa, y no haberlo hecho antes de arrancar nos expone al riesgo de no poder ver bien por los retrovisores o de no conducir a la altura adecuada.

Lo mismo ocurre con elementos de seguridad pasiva como los cinturones o los reposacabezas, que deben ajustarse a nuestra altura para que nos protejan al 100% en caso de accidente.

La fatiga y el estrés

Estos dos factores son más difíciles de cuantificar porque no son distracciones al uso. Son más bien situaciones que aumentan considerablemente la posibilidad de sufrir un accidente y que los estudios demuestran que son la causa de muchos de ellos.

La fatiga es el primer eslabón de una cadena que continúa con una distracción y acaba en accidente. Según la Fundación CEA, el 70% de los conductores ha sufrido alguna vez somnolencia al volante. Una cifra todavía más elocuente ofrece la DGT respecto a la mortalidad que causa la fatiga: en 2014, el 69% de los accidentes se produjeron en horario laboral, de lunes a viernes entre las 8h de la mañana y las 10h de la noche.

En cuanto al estrés, el 56% de los conductores de estudio de RACE reconoce que les distraen sus preocupaciones personales. Y es que pensar en los problemas del trabajo, de la familia o en otros asuntos nos resta capacidad de atención ante los obstáculos de la carretera y también acaba por agotarnos física y mentalmente.

Para combatir la fatiga y el estrés en la carretera lo principal es haber descansado bien durante el día, realizar paradas cada dos horas o cada 200 kilómetros, mantener una buena posición de la espalda y del asiento y, por encima de todo, pensar que no hay ningún problema que requiera tanta atención como nuestra seguridad mientras conducimos.

También debemos mencionar que algunos vehículos ya incorporan los llamados sistemas de detección de la fatiga. Se trata de sistemas que analizan los comportamientos de nuestras manos en el volante y valoran si se producen anomalías (cuando conducimos, reproducimos siempre los mismos patrones en los movimientos de las manos, por lo que el sistema avisa cuando esos patrones cambian a causa del cansancio o cuando realizamos pequeños giros bruscos). En el caso de que el sistema detecte que el conductor está cansado avisa de que debe parar a tomar un descanso.

Otros sistemas más avanzados, y menos comercializados, funcionan con cámaras de reconocimiento facial que detectan si el conductor tiene una expresión de cansancio, si cierra demasiado los ojos o si bosteza.

Distracciones con el resto de pasajeros

Una acalorada discusión con el copiloto o un par de niños que gritan en la parte trasera son dos de los fenómenos más comunes en un viaje en coche que pueden distraer la atención del conductor. Según el informe de RACE, BP y Castrol que mencionábamos al comienzo, el 77% de los conductores considera que son los ocupantes los que más le distraen, por encima del teléfono o de otros factores.

De hecho, tres de cada cuatro conductores encuestados reconocen que se giran para atender a los niños en los asientos traseros mientras conducen o que están constantemente pendientes de ellos a través del retrovisor.

Estas acciones obligan a quitar la vista de la carretera y al menos una mano del volante, lo que aumenta considerablemente el riesgo de accidente. Además, aumenta también la posibilidad de que el número de víctimas se multiplique en caso de choque. Lo que debemos evitar es que el comportamiento del niño afecte directamente a la conducción.

Deberíamos alejar de él cualquier objeto que pueda lanzar a nuestro asiento, realizar paradas con cierta frecuencia para que también pueda descansar y, si es posible, aprovechar las horas en las que está dormido para realizar un desplazamiento por carretera. Y por supuesto, es imprescindible que los menores viajen con las correspondientes sillas homologadas y sistemas de seguridad.

Comer, beber o fumar

Son acciones aparentemente sencillas que creemos tener dominadas pero lo cierto es que requieren más atención de la que parece. El hecho de comer obliga a quitar una mano del volante durante largos periodos de tiempo y también a quitar varias veces la vista de la carretera.

Beber es todavía más peligroso, pues además de lo anterior obliga a tener cuidado de que el líquido no se derrame. Pero sin duda, lo más arriesgado es fumar mientras se conduce. Si se tardan cuatro segundos en encender un cigarrillo, estamos recorriendo unos 133 metros a ciegas, sin poner atención al asfalto.

Por no hablar de la distracción que produce estar pendiente de tirar la ceniza o de que no nos caiga encima y nos queme. En ese caso, el accidente está servido, pues el instinto será centrarnos en la quemadura y olvidarnos de la carretera. Además, fumar dentro del coche tiene otros inconvenientes, como la creación de una atmósfera de humo que puede afectar a nuestros ojos, producirnos un ataque de tos o dejar un olor desagradable en la tapicería.

Los animales en el vehículo

Al igual que los niños en el asiento trasero, llevar animales es también un factor de riesgo. La normativa de tráfico considera a las mascotas como una mercancía que en ningún caso puede entorpecer la labor de la conducción y que las mascotas deben ir convenientemente atadas para que no se puedan caer o comprometer la seguridad y estabilidad del vehículo.

Pero demás de llevarlos sujetos con los correspondientes sistemas de seguridad (no hacerlo supone exponerse a un riesgo evidente para ti y para la mascota y a una posible multa), hay que tener en cuenta que los animales pueden estresarse en el vehículo, por lo que conviene hacer paradas para minimizar los riesgos de que el animal nos distraiga de la conducción.

Aunque además de estos animales hay que tener en cuenta a otros, como los insectos que se pueden colar por la ventanilla. Muchos conductores reconocen que pueden entrar en pánico si se cuela una avispa o una abeja por la ventana.

Aunque el instinto nos obligue a tratar de expulsarlo rápidamente, debemos mantener la calma, detener el vehículo si es necesario y, sobre todo, no quitar las manos del volante. ¿Habría algo más triste que perder la vida en un accidente por una picadura?

Buscar algún objeto en la guantera

Es también otra de las acciones cotidianas que pensamos que no tiene mayores consecuencias. Pero agacharse a buscar un objeto en la guantera nos obliga a apartar la vista de la carretera, a quitar una mano del volante, a cambiar la posición adecuada para conducir y a centrar nuestra atención en otra cosa durante varios segundos.

Un cóctel irresponsable que tiene una fácil solución: si vas a necesitar algo de la guantera, cógelo antes de comenzar el viaje o aprovecha un descanso en un área de servicio para hacerlo.

Distracciones exteriores, como mirar el paisaje, un cartel publicitario u observar otro accidente

Casi el 40% de los conductores reconocen que apartan la vista de la carretera al ver otro vehículo accidentado o averiado en la calzada. Estas imágenes siempre llaman nuestra atención, como en el caso de ver un cartel publicitario atractivo o un paisaje bonito. Sin embargo, son conductas de riesgo que influyen en muchos accidentes con víctimas.

También observar a un animal que está cerca de la calzada puede provocarnos una distracción. En este caso, debemos estar atentos a sus posibles movimientos por si se acerca a la carretera, pero nunca quitar la vista de la vía más de lo necesario y, por supuesto, nunca provocar movimientos bruscos como un volantazo o un frenazo inesperado.

Debemos pensar que si nos encontramos con un paisaje o un animal digno de ser admirado, ya tendremos tiempo de detener el vehículo para observarlo tranquilamente. Lo primero es la seguridad de uno mismo y de los que nos rodean.

Desconocer alguna función del vehículo e intentar manipularla cuando se conduce

Los vehículos incorporan cada vez más tecnologías que nos ayudan a conducir más seguros. Sin embargo, no todo el mundo conoce cómo funcionan en sus vehículos y para qué sirven.

Hablamos de tecnologías como el Control de Estabilidad, el Control Crucero o los avisadores de peligro, de fatiga o de cambio de carril que aparecen cada vez con más frecuencia en los nuevos modelos. Tratar de manipularlos mientras se conduce sin saber lo que se está haciendo genera situaciones de estrés en los conductores y, lógicamente, aumenta la posibilidad de sufrir un accidente.

Lo recomendable es estudiar a conciencia todas las funciones de nuestro vehículo antes de iniciar la marcha y resolver todas nuestras dudas con el coche parado. Solo así conseguiremos evitar situaciones de riesgo que puedan distraer nuestra atención.

Otras distracciones que pueden causarte un buen susto

Cuando en las películas vemos que los policías y los ladrones son capaces de conducir en una persecución y a la vez disparan, buscan la ruta más adecuada para escapar y evitan chocar con otros vehículos, lo que estamos viendo no es más que una simulación. Los conductores normales suelen sobreestimar sus capacidades al volante y por eso confían en que son capaces de realizar otras tareas además de conducir. Es entonces cuando llegan los accidentes. Por eso es tan importante evitar las distracciones.

Las que hemos mencionado más arriba son las más importantes, pero existen multitud de situaciones en las que el conductor puede distraerse para prestar atención a otra cosa. Hablamos, por ejemplo de una bolsa de la compra o un paquete que se desliza en un giro y que instintivamente tratamos de atrapar.

O el caso de quienes aprovechan los semáforos en rojo para mirar el teléfono o el navegador. Hacerlo supone quitar la vista de la zona del tráfico, en la que pueden producirse cambios a los que debemos estar atentos, como un motorista que se coloca delante de nosotros o un ciclista que se cuela entre los coches. Otras acciones que pueden distraernos son mirarse en el espejo retrovisor o maquillarse frente a él.

Ponerse crema, unas gafas de sol o ajustarse una corbata son también gestos habituales pero que obligan a levantar al menos una mano del volante, con el consiguiente riesgo añadido. También conducir por una carretera conocida acaba convirtiéndose en un factor de riesgo, pues al conocer su trazado nos relajamos y prestamos menos atención a los cambios o nuevos obstáculos.

¿Cómo evitar las distracciones al volante?

Las distracciones son un problema que nos afecta a todos, pues no solo se pone en riesgo la vida del conductor sino también la de otros conductores y la de los peatones. Y es que las cifras siguen siendo escandalosamente altas. En los primeros siete meses de este 2016 han muerto en las carreteras españolas 667 personas, algo que hace necesario una intervención urgente de las administraciones en materia de seguridad vial.

Según el mencionado informe de RACE, el 95% de los encuestados reconoce que es necesario recibir formación sobre seguridad vial para concienciar a los conductores sobre las distracciones al volante y reducir así los porcentajes de accidentes que se producen en nuestras carreteras.

Pero la formación no servirá de nada si no actuamos con responsabilidad. La mayoría de las distracciones se producen por conductas irresponsables que pueden evitarse siguiendo los siguientes consejos:

  • No utilizar el teléfono móvil durante la conducción, ni para llamar, ni para enviar mensajes de texto ni para consultar internet.
  • Programar el GPS o el ordenador de a bordo antes de iniciar la marcha y parar si hay que reprogramarlo.
  • Coger los objetos de la guantera que nos vayan a hacer falta durante el viaje antes de arrancar (unas gafas de sol o un CD, por ejemplo)
  • Regular todos los sistemas de seguridad antes de encender el vehículo (posición del asiento, del cinturón, del reposacabezas, etc.)
  • Leer bien las instrucciones de todos los sistemas electrónicos de nuestro coche antes de utilizarlos, para evitar manipularlos erróneamente.
  • Asegurar bien a los niños en los asientos.
  • Asegurar bien el resto de cargas, como objetos o animales.
  • Haber dormido bien los días previos a la conducción es fundamental para estar frescos y atentos en la conducción.
  • Realizar descansos periódicamente (cada 2 horas) y asegurarnos de que estamos en buenas condiciones físicas para conducir.
  • Mantener siempre las manos sobre el volante para controlar el vehículo, evitando gestos bruscos y giros repentinos que pueden causar un accidente.

Ahora es tu turno. ¿Has estado expuesto a un riesgo grave de accidente a causa de una distracción? ¿Conoces todas las funciones que ofrece tu vehículo en materia de seguridad? ¡Déjanos un comentario y cuéntanos tu opinión!

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