Poesías haikus para niños, ejemplos y mejores libros de haikus

Para conocer mejor esta forma artística japonesa, no hace falta que viajes hasta el país del sol naciente. En este artículo podrás encontrar todo lo que necesitas saber sobre haikus y cómo estos poemas pueden ser muy útiles para los más pequeños.

Poemas Haikus para Niños
Poemas Haikus para Niños

Japón es un país que ha conseguido exportar su arte, sus costumbres y su forma de vida hasta ser reconocido en todo el mundo.

Elementos como su arquitectura o su gastronomía milenaria son algunos de los grandes atractivos que hacen que Japón sea uno de los países más visitados por turistas del mundo, y el cuarto con un turismo de mayor calidad según el Informe de Competitividad en Viajes y Turismo del Foro Económico Mundial del pasado 2017.

Pero, sin duda, la lírica japonesa y su forma de entender la poesía es una de las partes que mejor define la esencia de la cultura nipona. Dentro de ella, sobresale un tipo concreto de poema con una enorme expresividad a pesar de su simpleza: los haikus.

¿Qué son los haikus y cuales son sus orígenes?

El haiku es un tipo de poema muy breve, de tan solo tres versos y 17 sílabas de duración, que en su origen estaba relacionado con la naturaleza, las estaciones del año y las sensaciones que ambas despertaban en el autor.

De hecho, tradicionalmente, todos los haikus tenían que contener, en al menos uno de sus versos, un elemento que uniera la naturaleza y la época del año. Por ejemplo, un haiku podría hablar de flores para reflejar la primavera y la naturaleza, o de la nieve para hacer lo mismo con el invierno.

En cuanto al origen de este peculiar poema nipón, los haikus se componen de una métrica utilizada desde hace miles de años en las composiciones líricas del país. Por su brevedad, siempre ha sido usado como una parte de creaciones más extensas, como los haikai. Sin embargo, no fue hasta el siglo XVII cuando el poeta japonés Matsuo Bashoo comenzó a usar los tres versos que componen los haikus como poemas autónomos.

En la actualidad, los haikus tal y como los conocemos deben su nombre al poeta y periodista Masaoka Shiki, que acuñó el término a finales del siglo XIX para referirse a estos poemas autónomos, con una composición muy concreta que te vamos a explicar a continuación.

¿Cómo se forman los versos de haikus?

Los haikus están compuestos por tres versos, que no tienen que rimar entre sí, con una métrica muy peculiar. En el idioma japonés, los haikus se integran de 17 moras, una unidad fonética similar a la sílaba, pero más breve, que no suele usarse como métrica habitual en el español. Para simplificar la creación de haikus en otros idiomas, los requisitos para crear uno de estos poemas se establecen en 17 sílabas, distribuidas en tres versos, de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente.

Como ya hemos explicado, este tipo de composiciones se referían siempre a la naturaleza y las estaciones del año, y reflejaban los sentimientos que el autor del haiku experimentaba al observar el paisaje. No obstante, en la actualidad los haikus pueden tratar de cualquier cosa, siempre y cuando respeten la sencilla estructura de un verso de cinco sílabas, otro de siete y un verso final compuesto de nuevo por cinco sílabas.

Es esta sencillez y brevedad, unido a las grandes posibilidades expresivas que ofrece al poder tratar sobre cualquier cosa, lo que convierte a los haikus en un ejercicio idóneo para trabajar en la educación de los niños.

¿Por qué es interesante que los niños hagan haikus?

Los haikus no son solo poemas breves, también pueden convertirse en una gran forma de hacer que los niños mejoren muchas de sus aptitudes. Estos son algunos de los beneficios que los más pequeños pueden encontrar con los haikus:

  • Mejorar las capacidades de lectura. Los haikus son un excelente ejercicio de lectura para niños. Son breves, divertidos y sencillos de comprender al estar estructurados siempre de la misma forma: tres versos de cinco, siete y cinco sílabas.
  • Ejercitar la dicción. De la misma forma que un haiku ayuda a que los niños ganen agilidad lectora, leer en voz alta cada uno de sus versos mejora la pronunciación y cadencia de su lenguaje. Es por ello que los haikus pueden ser una gran opción para terapias de logopedia.
  • Aumento de la capacidad de memorización. Los haikus también pueden contribuir a mejorar las capacidades memotécnicas en los niños. Al ser breves, se convierten en una buena opción como ejercicio para que los niños memoricen el poema y aprendan a recitarlo después.
  • Práctica de la escritura creativa. Después de leer, aprender y haber trabajado con haikus, los niños pueden probar a realizar sus propios poemas. De esta forma, pueden experimentar con su creatividad y dar rienda a sus aptitudes poéticas.
  • Mejora de la expresividad. Unido a todas las anteriores, recitar los haikus memorizados, e incluso creados por ellos, puede ayudar a los niños a expresarse con más soltura en público, aprender a organizar mejor sus ideas y perder el miedo escénico.

Estas son algunos de los beneficios que los haikus pueden aportar para los niños, pero sobre todos ellos se encuentra uno: la diversión. Trabajar con haikus es un ejercicio con el que los niños pueden divertirse y aprender, a la vez que se acercan en un ambiente favorable a la poesía.

Por todo esto, los haikus son un gran apoyo en la educación y desarrollo de los niños. Una buena forma de aprendizaje con la que los adultos también pueden practicar a la vez que los niños aprenden. Veámos cómo podemos enseñar a los niños a hacer haikus.

¿Cómo hacer poemas haikus para niños?

Ya hemos visto que los haikus tradicionales trataban sobre la contemplación de la naturaleza y las sensaciones que despertaba en el poeta, pero en la actualidad es un subgénero lírico tan variado que puede versar sobre cualquier asunto. Por tanto, ofrece posibilidades casi ilimitadas para comenzar a trabajar con los niños.

Una buena forma de iniciar a los niños en los haikus es plantearlos como un juego de adivinanzas. Es lo que se conoce como los haikus “Who am I?”, o haikus “¿Quién soy?”. El ejercicio consiste en plantear los haikus como una descripción de algo o alguien, que el niño tiene que adivinar. Cuando los niños ya han ganado soltura con este tipo de haikus, y para mejorar sus habilidades creativas, ellos mismos son los que pueden intentar componer sus propios haikus adivinanza.

A la hora de crear haikus para niños, no debemos olvidar cuál va a ser nuestro público. Por ello, debemos tener en cuenta algunas consideraciones para comenzar a escribir nuestros poemas:

  • Utiliza un lenguaje sencillo. A pesar de que la poesía invita a usar un lenguaje más complejo que enriquezca el texto y aporte una mayor expresividad, no debemos perder la sencillez en nuestros textos. Nuestros haikus van a dirigirse a los niños, y tienen que ser capaces de entenderlo para poder disfrutarlos.
  • Piensa de acuerdo a su edad. De la misma forma que el lenguaje debe ser sencillo y entendible para niños, también debe serlo el fondo. No es aconsejable perderse en figuras retóricas recargadas que dificulten la comprensión por parte de los más pequeños.
  • Intenta buscar siempre su diversión. Para mantener la atención del niño y que los haikus ayuden realmente al desarrollo del niño, es importante que este se divierta. No hay mejor forma de hacer que un niño aprenda que conseguirlo mientras disfruta y se divierte, algo en lo que los haikus pueden tener un papel fundamental.

Si tenemos en cuenta estas recomendaciones, los haikus pueden convertirse en un elemento más de nuestra rutina en nuestro hogar y brindarnos momentos de diversión en familia.

Para tener una visión más global de los haikus, y centrándonos ya en una parte más práctica, la mejor opción es acudir a unos ejemplos de haikus que ayuden a ilustrar todas estas recomendaciones.

Ejemplos de haikus para niños

A pesar de que en la actualidad ya hemos visto que los haikus pueden tratar de cualquier cosa, es interesante acudir a su origen, en la que este tipo de poemas hablaban sobre la naturaleza y las épocas del año. Regresar a estos inicios del haiku puede ser muy útil para ayudar a los niños a comprender la naturaleza, cómo funciona y qué elementos la componen.

Así, encontramos muchos haikus que tratan sobre la naturaleza y ayudan a los niños con su aprendizaje sobre ella. Estos son solo algunos ejemplos de haikus:

La mariposa

recordará por siempre,

que fue gusano.

Mario Benedetti

 

Un viejo estanque,

se zambulle una rana,

ruido de agua.

Bashoo

 

La fría lluvia

que oscurece los campos.

Cielo de otoño.

Kotori

Como ya hemos visto, otro tipo de haikus que funcionan muy bien a la hora de orientarlos hacia los niños son los haikus “¿Quién soy?”, se tratan básicamente de una adivinanza hecha haiku. Algunos de estos poemas podrían ser:

Flor de tristeza

que se abre cuando el llanto

del cielo empieza.

Alfredo Boni.

(Solución: el paraguas)

 

Sopla furioso,

mientras alborota y

me enreda el pelo.

Alice.

(Solución: el viento)

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Ahora que ya conoces qué son los haikus, toda su historia y cómo pueden convertirse en una estupenda idea para jugar con los más pequeños, es hora de que te atrevas a dar rienda suelta a tu imaginación y comiences a escribir tus propios poemas. Si te ha gustado este artículo, quieres hacer algún apunte o incluso te animas a compartir alguno de tus haikus, ¡no dudes en dejar un comentario más abajo!.

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