La Política de Protección Ambiental al detalle

El respeto al medio ambiente se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza de todos los gobiernos a nivel mundial. Una situación que viene dada ante el aumento de la incidencia del ser humano en el medio ambiente y los problemas que está generando su actividad.

La Política de Protección Ambiental al detalle
La Política de Protección Ambiental al detalle

Uno de los efectos más visibles del ser humano sobre el medio ambiente es el cambio climático y el aumento de la temperatura del planeta. Según un estudio de la Organización Mundial de Meteorología, el pasado año 2016 fue el más caluroso desde que se tienen registros. Un récord que se ha batido por tercer año consecutivo y que ha disparado todas las alarmas a nivel mundial.

Para tratar de paliar estos efectos, los gobiernos han comenzado a tomar medidas y tratar de limitar la injerencia del ser humano en el medio ambiente y los cambios que en él pueda ocasionar. Todas estas acciones que buscan preservar el medio ambiente y cuidar el planeta se engloban dentro de un mismo paquete de políticas: la política de protección ambiental.

¿Qué es la política de protección ambiental?

Las políticas de protección ambiental son aquellas medidas que los gobiernos toman para tratar de conservar y respetar el medio ambiente. Tienen como objetivo preservar este medio natural y garantizar un crecimiento sostenible que no comprometa la capacidad de desarrollo de generaciones futuras.

Pese a que existen registros de leyes en favor del medio ambiente y de la preservación de la naturaleza desde el siglo XIX, no fue hasta la década de los 70 cuando se comenzó a gestar una legislación independiente. En consonancia con el aumento de la preocupación social ante los cambios que la actividad humana estaba provocando en el planeta, los países comenzaron a colaborar entre sí y establecer unas pautas de actuación: las políticas de protección ambiental.

Unas directrices que no sólo suponen medidas preventivas para evitar el deterioro ambiental, sino que también contemplan los castigos y medidas disciplinarias en aquellos casos en los que no se respeten sus medidas.

¿En qué consiste la política de protección y conservación ambiental?

A pesar de que existe una búsqueda del consenso global a la hora de establecer las pautas de la política medioambiental, no existen unas pautas generales que sigan todos los países. Sin embargo, todas las políticas comparten unos puntos comunes:

  • El principal objetivo de toda política medio ambiental es garantizar la sostenibilidad en el desarrollo económico y social, de forma que las futuras generaciones no vean comprometidos sus recursos.
  • La prevención como principal arma ante cualquier tipo de riesgo para el medio ambiente. Otra de las piezas clave de la protección ambiental es la evaluación correcta de los riesgos de cualquier actividad, para determinar sus posibles efectos sobre el planeta y actuar con prevención ante posibles ataques medioambientales.
  • Ante una acción peligrosa para el medio ambiente o que tenga consecuencias negativas para el equilibrio sostenible del planeta, las políticas de protección ambiental se encargan de imponer sanciones y tomar medidas contra los sujetos. La famosa expresión de “quien lo hace, lo paga”. Es decir, las leyes ambientales castigan a aquellos organismos o personas físicas que infrinjan alguno de sus puntos.
  • Medidas en diferentes ámbitos, tanto públicos como privados. Las políticas medioambientales buscan establecer unas pautas de actuación en todo tipo de sectores que puedan resultar perjudiciales para la integridad del planeta. Desde sectores privados como la construcción o la industria hasta otros públicos como la política económica de un país, las leyes de protección ambiental garantizan el respeto al medio ambiente.

Con estos principios básicos sobre los que comenzar a construir las diferentes políticas medioambientales, los diferentes países y organismos internacionales como la Unión Europea tratan de buscar un consenso y de ajustar una normativa lo más eficaz posible.

Normativa europea sobre la política de protección ambiental

La Unión Europea, en su proyecto por integrar a todos sus miembros dentro de un marco común político, social y económico, ha establecido también una normativa con respecto a la política de protección ambiental. Como todas las medidas que impulsa este organismo europeo, no se trata de leyes que cumplir a rajatabla, sino más bien directrices en las que indica a los países miembros cómo actuar a la hora de establecer sus propias leyes.

En el aspecto de protección ambiental, la Unión Europea apuesta por crear unos Programas Medioambientales de Acción (PMA). En ellos aparecen las pautas a seguir por los países miembros dentro de un período de tiempo, así como los objetivos que se pretenden haber cumplido al finalizar el plazo.

En la actualidad se está siguiendo el VII Plan Medioambiental de Acción, que está aprobado desde 2013 y que cuenta con una duración estimada de siete años. Este proyecto ha recibido el título de “Vivir bien, respetando los límites de nuestro planeta”, en una clara referencia a la sostenibilidad que se persigue como principal objetivo de toda política medioambiental.

Esta séptima edición no es sino la continuación de unas políticas de convergencia en el ámbito medioambiental que la Unión Europea lleva impulsando desde finales de los años 70. Fue en esta década cuando la comunidad europea comenzó a tomarse en serio el cuidado del medio ambiente y a buscar una reestructuración de sus sistemas para tratar de adaptarlos a la sostenibilidad.

Uno de los puntos en los que más están centrando sus esfuerzos estos planes de actuación es en la reducción del uso de combustibles fósiles y la apuesta por las energías renovables. Unos esfuerzos que ya ofrecen sus resultados, ya que desde que comenzaron aplicarse estas medidas, la Unión Europea ha logrado reducir casi un 25% su consumo de energías no renovables.

El otro gran problema al que la Unión Europea trata de hacer frente con sus políticas medioambientales es la disminución de la cantidad de residuos generados. Según datos oficiales del Eurostat, el organismo estadístico oficial de la Unión Europea, el conjunto de la Unión ha logrado pasar de una media de 521 kilos de residuos sólidos por persona en el año 2000 a solo 476 en 2015. Un notable descenso que viene unido también a una gestión de los residuos mucho más eficiente, con un gran aumento del reciclaje.

Ya hemos visto que el cuidado del medio ambiente es una labor global en la que se debe buscar la cooperación internacional. Por tanto, y pese a que la Unión Europea integra algunas de las potencias económicas y políticas más importantes del mundo, es necesario que organismos globales, como la ONU, traten de establecer unos criterios de seguimiento consensuados.

Políticas de protección ambiental establecidas por la ONU

La Organización de las Naciones Unidas, como entidad de mayor tamaño y con más países miembros integrados en ella, tiene una gran responsabilidad en la lucha por la defensa del medio ambiente. Para cumplir con ella, la ONU dispone de un departamento propio encargado de las políticas medioambientales: el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, en sus siglas en inglés).

Una de las labores de esta entidad subordinada a la ONU es similar a la que ya hemos visto que la Unión Europea aplica en sus países miembros. La UNEP trata de asentar una normativa eficaz a nivel global que establezca unos límites a respetar por todos los países.

Pero la labor de la UNEP va más allá de la simple legislación o estudio de la situación ambiental global. El organismo se ha convertido en un mediador entre las grandes potencias mundiales y la única forma de hacer que estos países traten de acercar posturas y se comprometan con la lucha medioambiental.

De esta forma, la UNEP ha ayudado a crear acuerdos multilaterales entre los países miembros. El último de ellos, que todavía sigue vigente en la actualidad, es una propuesta de estrategia aprobada en 2013 y que ha marcado unas pautas durante los últimos tres años. Sus principales puntos son:

  • El compromiso de mantenimiento de una vigilancia exhaustiva de la situación medioambiental global y estudio de cualquier tipo de cambio en ella.
  • Ofrecer asesoramiento y ayuda internacional para promover la detección temprana y la prevención de cualquier tipo de riesgo medioambiental.
  • Servir como catalizador entre los distintos países del mundo y favorecer la cooperación internacional. Además, la UNEP busca con estas propuestas marcar el punto de partida para el desarrollo, la aplicación y la evolución de políticas medioambientales comunes y el desarrollo de compromisos internacionales.

Sin embargo, la situación de cada país y de cada economía no es igual en todos los casos. Hay grandes brechas de desigualdad entre las potencias mundiales y los países subdesarrollados. El establecimiento de una legislación medioambiental unificada ha provocado el descontento de países en vías de crecimiento, que han visto cómo cumplir estas normativas puede frenar su aumento de competitividad con respecto a economías con más recursos.

Políticas reglamentarias de protección del medio ambiente y competitividad internacional

Los intereses económicos de empresas y países deberían estar siempre supeditados al respeto por el medio ambiente y el cuidado del planeta. Para ello se han establecido unas pautas de actuación por parte de las entidades que ya hemos visto. Sin embargo, la aplicación de unos estándares a nivel global puede resultar perjudicial para la economía de algunas zonas.

Es el caso de países subdesarrollados en los que la economía y la industria cuentan con un importante atraso con respecto a otras zonas más potentes. Estos países en muchas ocasiones no cumplen los protocolos ambientales y los estándares que dictan organismos como la UNEP, algo que les puede conllevar sanciones y una reducción de la competitividad de su economía con respecto a aquellas más desarrolladas.

Se trata de una situación que podría llevar a un aumento de estas diferencias entre economías ricas y pobres y provocar problemas económicos a nivel mundial. Las economías subdesarrolladas no tienen los medios suficientes para poder adaptarse a los estándares medioambientales que se dictaminan a nivel global, y aunque los alcanzaran no podrían competir con la capacidad de los países más ricos.

Para buscar una igualdad entre ambas economías y que aquellas menos desarrolladas tengan la oportunidad de acercarse a las economías fuertes, se está tratando de adecuar las exigencias medioambientales en función de la capacidad y grado de desarrollo de cada una de las economías.

El respeto por el medio ambiente no es solo responsabilidad de los gobiernos y las grandes organizaciones mundiales. Ante la grave situación a la que nos enfrentamos, el ecologismo se ha convertido en una auténtica corriente que afecta a todas las disciplinas. Las empresas, como principales agentes de la actividad económica, no son una excepción.

La Política de Protección Ambiental en las empresas

Las empresas, de cualquier tamaño y condición, pueden convertirse en un gran factor de riesgo para la integridad del medio ambiente. Como principales desarrolladores de la actividad económica e industrial, sus acciones pueden suponer un perjuicio para el medio ambiente, y por tanto deben adaptar sus operaciones al respeto por el medio ambiente.

Para hacerlo de forma eficaz, las empresas suelen disponer de un departamento o responsable de medio ambiente, que establece un Sistema de Gestión Medioambiental (SGMA) adecuado a la empresa. El SGMA es un análisis de la propia empresa y de la normativa medioambiental vigente, en el que se establece también los protocolos de actuación y las medidas que la empresa deberá tomar en el futuro.

Los principales objetivos de la realización de un proyecto de estas características son:

  • Asegurarse de que la empresa conoce y cumple las obligaciones a las que está sujeta por las diferentes leyes de protección ambiental.
  • Fijar unos objetivos medioambientales que cumplir y establecer los procedimientos que llevarán a la empresa a conseguirlos.
  • Medir e identificar cualquier acción de la empresa que pudiera suponer un impacto negativo sobre el medio ambiente y gestionar la prevención para que no llegue a ocurrir.
  • Calcular los costes, tanto económicos como materiales y humanos, que costaría adoptar todas las medidas propuestas y medir el riesgo que supondría para la empresa hacerlo.

Todas las empresas deben de cumplir las diferentes políticas ambientales del ámbito en el que operen. Pero eso no siempre tiene que resultar perjudicial para sus intereses económicos. En una sociedad cada vez más concienciada con el medio ambiente, ser una empresa respetuosa con el medio ambiente y con todos los protocolos de protección ambiental puede suponer la mejor publicidad para la entidad, y por tanto resultar en un aumento de los ingresos.

Ya conoces todo lo relativo a las leyes de protección ambiental y la situación en la que se encuentran a nivel global, pero recuerda que cuidar el medio ambiente no es solo tarea de las grandes instituciones. La concienciación sirve tanto para las grandes empresas como para la sociedad en general, y todos podemos hacer pequeñas acciones para contribuir a una mejora del planeta.

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