Tarjetas de débito VS tarjetas de crédito – Todo lo que tienes que saber

¿Tienes dudas sobre qué tarjeta bancaria elegir? ¿Quieres saber qué ventajas y qué inconvenientes tiene cada una? No te pierdas este artículo donde analizaremos sus diferencias, veremos algunos consejos, y mucho más.

Para pagar una compra en una tienda o en internet, una comida en un restaurante o un billete de tren: las tarjetas bancarias son una herramienta de pago muy útil y ampliamente utilizadas en nuestro país. De hecho, las cifras hablan por sí solas. Según el Banco de España, el año 2016 se cerró con cerca de 74 millones de tarjetas, algo más de 48 millones de tarjetas de crédito en circulación en nuestro país y 25’5 millones en el caso de las tarjetas de débito.

Tarjetas de débito VS tarjetas de crédito.
Tarjetas de débito VS tarjetas de crédito

No todas las tarjetas son iguales, a pesar de tener nombres tan parecidos, las tarjetas de crédito y las tarjetas de débito son productos bastante diferentes. Se pueden distinguir en sus costes, en el tipo de cliente para el que están pensadas y en la disponibilidad que tienen para realizar un pago. Todas ellas son diferencias fundamentales que conviene tener claras antes de elegir una u otra tarjeta.

Por ello, si todavía no estás demasiado familiarizado con estas herramientas de pago y estás pensando en disponer de una tarjeta para poder pagar tus compras, este artículo despejará todas tus dudas. Antes de nada, definamos qué son cada una de ellas.

Qué es una tarjeta de débito

Las tarjetas de débito son las que están asociadas a una cuenta corriente con la que podemos pagar nuestras compras. Su principal característica es que, cuando realizamos un pago con ellas, el dinero se descuenta automáticamente de nuestra cuenta, por lo que si en ese momento no disponemos de saldo la operación será rechazada.

Las tarjetas de débito son bastante comunes porque impiden gastar más de lo que tenemos en la cuenta, y sirven tanto para pagar en tiendas como para sacar dinero del cajero.

Además, son las que menos comisiones tienen y en muchos casos los bancos las ofrecen de forma gratuita al domiciliar una nómina o al realizar un determinado número de compras al año. Muchas tarjetas de débito no tienen comisiones ni de emisión ni de mantenimiento, aunque no todas cumplen esta norma. Además, existen otras comisiones que tu banco sí suele cobrar en las tarjetas de débito, como son las comisiones por duplicado (si pierdes la tarjeta o necesitas una copia) o las comisiones por retirada de efectivo, que se suelen cobrar cuando sacas dinero en un cajero que no es de tu banco o en el extranjero.

Otra de las características de las tarjetas de débito es que se puede ser titular de una siendo menor de edad, con la autorización de un progenitor o de un tutor legal. Algunos bancos ofrecen esta posibilidad a partir de los 14 años.

Como ves, las tarjetas de débito son un producto bastante sencillo, asociado a una cuenta corriente desde la que se puede pagar sólo si se dispone de saldo.

El que las tarjetas de débito puedan pagar sólo en el caso de que se disponga de saldo en nuestra cuenta asociada es lo que verdaderamente distingue a una tarjeta de débito de una de crédito.

Veámos ahora cómo funcionan las tarjetas de crédito.

Qué es una tarjeta de crédito

En el caso de las tarjetas de crédito, el usuario puede disponer de dinero en un cajero o pagar una compra aunque no tenga dinero en la cuenta. Funciona como un pequeño crédito en el que el banco financia el gasto y aplaza el cobro hasta el mes siguiente o lo divide en varias mensualidades.

Existen dos tipos de tarjetas de crédito diferentes: por un lado, las tarjetas clásicas con las que los gastos de un mes se aplazan hasta el mes siguiente. En este caso, si el cargo llega el día 1 (o el día estipulado en el contrato de la tarjeta) y el banco cobra todo lo que hemos gastado durante el mes anterior habiendo dinero suficiente en la cuenta, no pasa nada. El problema es que no haya dinero suficiente, y es entonces cuando el banco cobra unos intereses que suelen ser bastante abultados.

Por otro lado, aparte de las tarjetas de crédito clásicas, existen también las tarjetas de crédito revolving, que permiten fraccionar los pagos en varios meses o con una cuota fija cada mes. En este caso, el banco cobra comisiones por aplazar los pagos según los plazos establecidos en el contrato. Es decir, podemos comprar, por ejemplo, un ordenador de 800€ y fraccionar el pago en cuatro mensualidades de 200€.

En el caso de que el pago se aplace hasta el día 1 del mes siguiente, el banco no cobra comisiones, pero si el pago se fracciona en varios meses, la entidad cobra una comisión que se basa en la famosa Tasa Anual Equivalente. La llamada T.A.E, que no suele bajar del 20% y muchas veces está por encima del 25%, es el impuesto que debemos pagar porque nuestro banco nos preste ese dinero para financiar nuestras compras. En el contrato que se firma al adquirir una tarjeta de crédito se establece el T.A.E, por lo que cuanto más alta sea esta cifra más pagaremos por la financiación de nuestras compras.

Además, existe también un periodo llamado de gracia, que es el tiempo transcurrido entre que se realiza la compra y se realiza el primer cargo en nuestra cuenta. Con cada contrato de tarjeta de crédito se establece un periodo determinado y las comisiones que se pagan por disponer de él.

Es decir, que las tarjetas de crédito son herramientas de pago muy útiles pero resultan bastante caras por los intereses que debemos soportar. Además, para tenerlas es obligatorio ser mayor de edad, tener una nómina o una pensión domiciliada que asegure unos ingresos fijos mensuales y demostrar que no se tienen embargos, ASNEF o se está en listas de morosos.

Hasta ahora hemos visto las dos posibilidades más conocidas para disponer de una tarjeta bancaria, pero existe una tercera opción, las tarjetas prepago.

Qué es una tarjeta prepago

Se trata de tarjetas de recarga, similares a las prepago de los teléfonos móviles, en las que hay que ingresar dinero antes de efectuar un pago.

Estas tarjetas resultan bastante más seguras para las compras online, ya que no van asociadas a ninguna cuenta, impidiendo con ello que te hagan cargos fraudulentos en tus ahorros. Puedes descubrir más sobre este tipo de tarjetas en nuestro artículo Las mejores tarjetas para comprar online.

Qué diferencias hay entre una tarjeta de crédito y una tarjeta de débito

Veamos en esta tabla las diferencias fundamentales que hay entre una tarjeta de crédito y una de débito respondiendo a preguntas comunes que todos nos hacemos:

 

Tarjetas de crédito Tarjetas de débito
¿Necesitan una nómina domiciliada? Por lo general no
¿Tienen comisiones? Generalmente sí, aunque hay bancos que las ofrecen sin comisiones si se cumplen algunas características. Por lo general no, aunque pueden tener comisiones de mantenimiento o por solicitar duplicados.
¿Qué edad mínima es necesaria para tener una? 18 años A partir de 14 años, con la firma de un adulto.
¿Tienen seguros asociados? Pueden tenerlos, aunque con menos coberturas que las tarjetas de crédito
¿Cuando se cargan los gastos de una compra? Al principio del mes siguiente o en cuotas mensuales fijas En el momento de la compra
¿Se puede sacar dinero en cajeros? Sí. Sin comisiones en cajeros del propio banco o red.
Con comisiones en caso de que sea otro banco o si sacamos dinero a crédito.
Sí, sólo dinero a débito. Sin comisiones en cajeros del mismo banco o de la misma red de cajeros. Con comisiones en caso de que sea otro banco.
¿Cuál es el límite para retirar dinero en cajeros? El límite suele ser de 600€, aunque puede ampliarse o reducirse según el contrato.

Se puede retirar esa cantidad haya dinero en cuenta o no.

El límite suele ser de 600€, aunque puede ampliarse o reducirse según el contrato.

Se puede retirar esa cantidad si está en la cuenta. Si no, el límite será el saldo disponible en ese momento.

 

Como ves, las tarjetas de crédito y débito son bastante diferentes y puede decirse que están pensadas para perfiles distintos de clientes. Luego veremos cuál nos conviene más dependiendo de nuestras necesidades, pero antes vamos a repasar los puntos fuertes de las tarjetas de crédito, las razones por las que son una herramienta tan extendida en nuestro país.

Qué ventajas tiene una tarjeta de crédito frente a una de débito

Las tarjetas de crédito ofrecen algunas condiciones ventajosas que las hacen más atractivas que las de débito. Son las siguientes:

  • La financiación de las compras: Evidentemente esta es una de las mayores ventajas que ofrecen las tarjetas de crédito. Como hemos dicho antes, la posibilidad de financiar una compra para pagarla en varios meses sale poco rentable por los intereses que cobra el banco, pero es una buena opción si lo que quieres evitar es pagar todo de golpe. Eso sí, cuidado con ir acumulando deudas que, sumadas a los intereses, se acaban convirtiendo en impagables.
  • Poder pagar las compras a final de mes: Muchas veces llegamos a final de mes y por algún imprevisto, nos hemos quedado casi sin blanca en la cuenta. En estos casos, utilizar la tarjeta de crédito puede salvarnos en estas situaciones.
  • Disponer de efectivo más fácilmente: Tengas dinero en la cuenta o no, con una tarjeta de crédito podrás retirar efectivo en cualquier cajero sí o sí. Retirarlo a crédito sale caro por las comisiones, pero si lo necesitas ahí lo tienes. Esta es otra de las posibilidades que las tarjetas de débito no ofrecen.
  • Los seguros: la mayoría de tarjetas de crédito llevan seguros asociados que nos protegen frente a robos en cajeros, fraudes en las compras, accidentes en viajes pagados con la tarjeta, pérdida de equipajes, etc. Son coberturas mucho más amplias que las de las tarjetas de débito. Mucha gente desconoce que las tarjetas de crédito llevan seguros asociados y no se aprovecha de ellos en situaciones en los que el seguro podría hacerse cargo. Por eso, es interesante valorar este aspecto a la hora de elegir una tarjeta y para ello puede ayudarte este artículo: Las tarjetas de crédito con los mejores seguros asociados.
  • Programas de puntos o regalos: algunas tarjetas de crédito ofrecen beneficios al realizar compras con ellas. Hablamos de descuentos en algunos comercios, suma de puntos en algunos comercios (como gasolineras o compañías aéreas) o posibilidad de entrar en sorteos. No es recomendable dejarse guiar solamente por estas ventajas para realizar un gran gasto, pero pueden venirnos bien para conseguir algún regalo inesperado. Por lo general, las tarjetas de débito no suelen disponer de estas ofertas.
  • Controlar tus finanzas: Otra de las ventajas de las tarjetas de crédito respecto a las de débito es que te permiten tener un control más estricto de tu economía. Normalmente, al final de cada año, el banco puede emitir un balance bastante completo del estado de tus finanzas, con los gastos del año, los créditos concedidos y las deudas pendientes. Por ello, si te preocupan tus cuentas, con una tarjeta de crédito tendrás un control más exhaustivo. Además, estos balances por periodos demuestran si eres un buen gestor de tu dinero, por lo que pueden beneficiarte a la hora de, por ejemplo, pedir un crédito, una hipoteca o una revisión de las condiciones de tus productos bancarios.

Un consejo respecto a la financiación de una compra: consulta con el comercio en el que compres si pueden ofrecerte ellos la financiación a plazos de un producto. Generalmente es mucho más barato hacerlo con la tienda que con el banco.

Veamos ahora una cuestión muy recurrente que se plantean quienes van a disponer por primera vez de una tarjeta: ¿cuál elijo? Lo analizamos en el siguiente apartado, para que tengas claro qué tarjeta te conviene más.

¿Cómo saber si necesito una tarjeta de crédito o una de débito?

La respuesta a esta pregunta no es sencilla porque ambas tarjetas tienen ventajas e inconvenientes. La clave está en valorar nuestras necesidades y, en base a ellas, elegir una u otra.

¿En qué situaciones se debe elegir una tarjeta de débito?

Lo que podemos recomendarte es que elijas una tarjeta de débito en los siguientes casos:

  • Si nunca has tenido una tarjeta de ningún tipo antes.
  • Si todavía no eres económicamente independiente.
  • Si no vas a realizar grandes gastos con la tarjeta.
  • Si no tienes ningún conocimiento financiero (como por ejemplo qué es el T.A.E., qué son las comisiones, cómo se financia una compra, etc.)
  • Si siempre tienes saldo en la cuenta (y nunca necesitas tirar de crédito extra).
  • Si lo que más te interesa es tener una tarjeta para sacar dinero del cajero.

En todos estos casos te conviene tener una tarjeta de débito para evitar confusiones, para impedir que gastes más de lo que tienes y para operar con tranquilidad en el día a día.

Las tarjetas de débito están más enfocadas, pues, a gente más joven y sin demasiados conocimientos financieros. Funcionan simplemente como una herramienta de pago para pequeños gastos y ofrecen pocas complicaciones, olvidándote de créditos, intereses, descubiertos, etc.

¿En qué situaciones se debe elegir una tarjeta de crédito?

Por su parte, las tarjetas de crédito están enfocadas hacia otro tipo de cliente. Las tarjetas de crédito son una buena elección en estos casos:

  • Si dispones de unos ingresos fijos.
  • Si eres un buen gestor de tus finanzas.
  • Si la quieres para hacer compras importantes y disfrutar de financiación.
  • Si deseas sacar dinero a crédito en cualquier cajero.
  • Si quieres aprovechar descuentos, ofertas o programas de puntos.
  • Si conoces cómo funcionan los créditos y entiendes cómo puedes gastar tu dinero sin que te cobren demasiados intereses.

Piensa que las tarjetas de crédito no solo son un método de pago, sino un método de financiación. Por ello es importante tener cierto control sobre las propias finanzas para no pasarse con los gastos y tener que hacer frente a intereses abultados.

Las tarjetas de crédito están enfocadas a clientes que ya han usado o tienen otras tarjetas a la vez y que son económicamente independientes y responsables con su economía doméstica.

Un consejo tan evidente como fácil de incumplir: no gastes lo que no vas a poder pagar. Financiar una compra es muy cómodo, pero si compras sólo lo que puedes pagar en el momento te ahorrarás muchos quebraderos de cabeza.

Veamos ahora algunos trucos para diferenciar una tarjeta de crédito de otra de débito. No siempre resulta fácil y cada vez las diferencias físicas entre unas y otras van desapareciendo, así que este próximo apartado te será de gran ayuda.

¿Cómo saber si una tarjeta es de crédito o de débito?

Hace unos años, las diferencias físicas entre unas tarjetas y otras eran más evidentes, pero en los últimos tiempos los dos tipos de tarjetas se parecen cada vez más. Aun así, hay algunas distinciones que todavía sobreviven:

Tradicionalmente, las tarjetas de crédito presentan sus dígitos con relieve. En el caso de las de débito, estas dieciséis cifras suelen estar impresas sin relieve. En cualquier caso, esta no es una regla general y no tiene porqué cumplirse siempre.

Otra inscripción que podemos revisar, en el caso de las VISA, es si pone Electron bajo el logotipo de VISA. En ese caso la tarjeta es de débito.

En el caso de las Mastercard, las tarjetas que llevan el logotipo de MAESTRO también son de débito.

Por último, podemos revisar la parte de atrás, donde aparecerá el logotipo de la red interbancaria a la que pertenece nuestro banco (Servired, Euro6000 o 4B). Junto a ella suele aparecer la palabra Crédito o Débito para indicar el tipo de tarjeta.

Hay otros bancos que indican expresamente el tipo de tarjeta en el frontal, como por ejemplo el caso de las nuevas tarjetas de EVO o Bankia.

Si con ninguno de estos pasos has conseguido descubrir qué tipo de tarjeta tienes deberás pasar a los planes B:

  • Contacta o acude a tu banco y pregunta directamente cómo es la tarjeta.
  • Si conoces el PIN, acude a un cajero y trata de sacar algo de dinero. Si la tarjeta es de crédito te dará la posibilidad de sacar efectivo a crédito. Si no, solo te dará la opción de sacarlo de tu dinero disponible en cuenta.
  • La opción final es que busques el contrato que te envió el banco cuando solicitaste la tarjeta. Ahí te aparecerá el tipo de tarjeta que es y las condiciones.

Desde el principio hemos visto que hay diferencias sustanciales entre las tarjetas de crédito y las tarjetas de débito. Tienen distintas condiciones y están pensadas para clientes diferentes, y es por ello que algunas empresas o establecimientos sólo aceptan las tarjetas de crédito. Veamos cuáles son.

Dónde solo se puede pagar con tarjeta de crédito

En la mayoría de tiendas en España, tanto físicas como online, se pueden usar cualquiera de los dos tipos de tarjetas. El problema reside en establecimientos del extranjero, en los que no siempre se aceptan las tarjetas de débito, aunque son casos que podríamos considerar excepcionales. Por eso, es recomendable disponer de una tarjeta de crédito cuando viajamos a otro país o informarse de si podremos operar con una de débito para pagar en una tienda o sacar dinero de un cajero.

Además de esto, hay otras empresas que también ponen inconvenientes a la hora de pagar con una tarjeta de débito.

El caso más conocido es el de los alquileres de coche. Prácticamente todas las empresas de alquiler de coches requieren una tarjeta de crédito, y sin ella no se puede alquilar un vehículo. Hay algunos casos en los que sí aceptan tarjetas de débito o incluso pagos en efectivo, pero ponen bastantes pegas, requieren fianzas, te ofrecen solo algunos modelos de nivel más bajo o te obligan a contratar seguros y servicios adicionales con los que se cubren las espaldas.

Es decir, que es mucho mejor alquilar un coche con tarjeta de crédito antes que sufrir todos esos inconvenientes. De hecho,en casi todas las empresas se puede alquilar un vehículo incluso con la tarjeta de crédito de otra persona, siempre que firme su autorización.

Otro de los servicios en los que solo se puede pagar con tarjetas de crédito es en páginas de alquiler de pisos y apartamentos. Estas páginas como AirBnb o Wimdu que se han hecho populares como alternativa a las tradicionales webs de reserva de hoteles, solo aceptan pagos mediante tarjeta de crédito o mediante PayPal. Existen excepciones, pero para saber si se puede pagar con tarjeta de débito se deben cumplimentar todos los pasos y, justo antes de formalizar la reserva, la web nos dirá si nuestra tarjeta de débito se acepta.

Por supuesto, si conoces algún establecimiento, tienda física o página web en la que solo se pueda pagar con tarjeta de crédito y no lo hemos mencionado, ¡háznoslo saber en los comentarios y lo incluiremos en este apartado!

Conclusiones sobre las tarjetas de débito y de crédito

En el último Foro Económico Mundial, que se reúne anualmente en Davos (Suiza), hubo responsables de instituciones y empresas como el Fondo Monetario Internacional, el Deustche Bank o el gigante PayPal que apostaron por la desaparición del dinero físico en pocos años. La alternativa, decían, son las tarjetas bancarias.

De hecho en algunos países, como Dinamarca, las tarjetas se utilizan para prácticamente todo, desde pagar el café con churros en la cafetería hasta para abonar el billete de autobús.

¿Y qué significa esto? Pues sencillamente que las tarjetas acabarán imponiéndose, más pronto o más tarde, al dinero contante y sonante. Muchos países ya se están planteando esto para evitar fraudes (ya que la mayor parte del dinero negro se mueve en efectivo) y para garantizar la seguridad financiera de los ciudadanos (evitando robos y usos fraudulentos). La contrapartida negativa es que las tarjetas tienen asociados nuestros datos y cada vez que hacemos un pago queda registrado dónde, cuándo y cuánto hemos gastado. Es decir, que dejamos un rastro de nuestros hábitos de compra y de nuestra posición.

Sea como sea, las tarjetas son ya una herramienta muy extendida que conviene conocer al detalle para poder explotar al máximo sus posibilidades. Esperamos que esta guía te haya ayudado a resolver tus dudas, a saber que tarjeta elegir y a gestionar de una forma más eficiente tus finanzas.

Si te ha gustado y crees que puede ser útil para tus conocidos, ¡no dudes en compartir y dejarnos un comentario!

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