25 trucos de los supermercados para que gastes más dinero

Descubre en este artículo los trucos que utilizan los supermercados para conseguir que gastes más dinero en cada compra. ¡Seguro que muchas de estas técnicas ni las habías imaginado!

Te habrá pasado muchas veces: entras en el supermercado pensando en comprar algo que necesitas urgentemente y acabas perdiéndote por los pasillos, con el producto que necesitabas (o sin él si estabas demasiado despistado) pero con unas cuantas cosas más en la cesta.

No te preocupes, no has sido el primero ni serás el último al que le ocurre. Los supermercados saben exprimir al máximo tu bolsillo y para ello utilizan muchos trucos con los que consiguen engañar a tu mente para que se deje llevar por las compras compulsivas.

25 trucos de los supermercados para que gastes más dinero
25 trucos de los supermercados para que gastes más dinero

Seguramente ya habrás oído hablar de algunas de estas técnicas de los supermercados, pero si la próxima vez no quieres salir de allí con un agujero en tu cartera échale un vistazo a este listado y empieza a ahorrar en tu compra del supermercado desde ya:

La leche, al fondo: Es una de las técnicas más conocidas. La leche, en todas sus variedades, es un producto tan básico y tan vendido que, poniéndola al fondo, los supermercados obligan a todo el mundo a pasar por los pasillos antes de llegar a ella. De esta manera, hacen que además de la leche, te fijes en unos cuantos productos más.

¿Estás yendo demasiado rápido?: Otro de los trucos de los supermercados consiste en hacerte creer que estás yendo demasiado deprisa y que te estás dejando cosas por comprar. ¿Cómo consiguen esto? Pues, por ejemplo, poniendo en el suelo baldosas de pequeño tamaño para que el carro o la cesta con ruedas haga mucho ruido cuando caminas. El resultado es que te da la impresión de que estás corriendo mucho y debes aminorar la marcha.

Productos trampa junto a las cajas: es otro de los trucos más obvios pero que sigue funcionando. Mientras esperamos nuestro turno para pagar, a escasos centímetros de nuestras manos se encuentran productos como pilas, chocolatinas o incluso calcetines. Son productos que parecen gritar “Cógeme, seguro que me necesitas”.

El carro muy grande: Cada vez los carros de los supermercados son más grandes. No es que nosotros nos estemos haciendo más pequeños, es que con un carro más grande el supermercado consigue que compres más, porque te da la impresión de que todavía no lo has llenado suficiente.

Un truco para evitar esto: coloca en el interior del carro algo que sirva como separador, como una bufanda, una chaqueta o un bolso. Así conseguirás reducir el tamaño que tienes para dejar los productos y comprarás sólo lo que necesites.

Los productos básicos muy separados: Al igual que pasa con la leche al fondo de los pasillos, otros productos básicos como el pan, el agua o los huevos suelen estar muy separados entre sí. De esta forma, te obligan a recorrer prácticamente todo el supermercado para conseguir cuatro o cinco productos básicos, que prácticamente todo el mundo compra. Además, como si de un juego se tratase, estos productos cambian frecuentemente de ubicación.

Productos caros a la altura de los ojos: Cuando nos situamos frente a una estantería del súper, solemos mirar a la altura de nuestra vista o un poco más abajo. Ahí es donde están los productos más caros, por lo que si levantamos un poco el cuello o nos agachamos a la parte de abajo quizá encontremos un producto a mejor precio.

Artículos para niños también a la altura de sus ojos: Esos productos que llaman la atención de los niños, como unas galletas de chocolate o una caja de cereales que lleva un juguete incluido suelen situarse a la altura de sus ojos (en torno a 1,20-1,30 m.) para que los vean más fácilmente y, por consiguiente, se los pidan a sus padres.

Las frutas, en la entrada: Muchas grandes superficies utilizan esta técnica para hacerte pensar que sus productos son frescos y recién traídos de la huerta o de la fábrica. Las frutas y las verduras a la entrada del supermercado dan una apariencia muy natural, como de cercanía con el campo, a toda la superficie. Además, la colocación de las frutas y verduras también es clave. Si te fijas, muchas veces que están organizadas por colores y con la apariencia de que acaban de ser descargadas. Ello nos hace pensar que son productos frescos del día aunque no siempre lo sean.

Pan y bollería, también en la entrada: Si el supermercado cuenta con un horno en el que se fabrica pan y bollería, estará ubicado a la entrada. Como en el caso de las verduras no solo contribuye a que pensemos que los productos son recién hechos, sino que nos abrirá el apetito con ese olor a pan recién hecho que a todos nos gusta.

Los envoltorios apetecibles: Para los que comen por los ojos los supermercados también tienen buenos trucos. Los envoltorios llamativos o que muestran una versión mejorada del producto en sí son un buen ejemplo. También lo son los grandes carteles con imágenes en detalle de los productos que se venden. Hay casos en los que solo con ver estas fotos se nos hace la boca agua.

El lío de las cantidades: cuanto más confundido estés con las cantidades y los precios, mejor para el supermercado. Por eso es común que las cantidades y los precios aparezcan en varias medidas. En gramos, en kilos, a granel, con precio por cada 100 gramos, con precio por litro, etc. Esto incluye también las diferencias en las bebidas, con un precio diferente si compras una lata o una botella sola o si compras un pack completo. Para saber qué producto se vende más barato hay que perder algo de tiempo, y no todo el mundo puede hacerlo.

El truco de los dos tamaños: muchos productos se venden en dos o más tamaños. Pensamos, por ejemplo, en las bolsas de patatas fritas o en las bolsas de cacao en polvo para el desayuno. Tendemos a pensar que las bolsas grandes, aunque sean más caras, son proporcionalmente más económicas porque contienen más cantidad, pero no siempre tiene porqué ser así. La solución está en mirar las pequeñas etiquetas de las estanterías, en las que el precio por kilo nos dará la respuesta.

Las tarjetas-cliente: Prácticamente todas las grandes superficies ofrecen ya una tarjeta propia para cada cliente. Con ella puedes conseguir puntos por cada compra o pequeños descuentos en algunos productos, pero también pueden ser un arma de doble filo. Con las tarjetas podemos forzarnos a consumir más para obtener más puntos o para alcanzar algún descuento especial que necesita un gasto mínimo. También pueden cobrarnos por ser socio del supermercado y tener tarjeta, o pueden aprovechar para tomar nuestro teléfono o nuestro correo electrónico para enviarnos publicidad y promociones. Las tarjetas-cliente no son malas por sí mismas, pero son una forma de tenernos, en cierta manera, atados a nuestro supermercado.

Los colores de las paredes: Muchos estudios demuestran que los colores que percibimos por los ojos afectan a nuestro estado de ánimo. Los supermercados lo saben y pintan sus paredes con colores cálidos, como amarillos o naranjas claros, para que pasemos más tiempo recorriendo sus estanterías.

Las bolsas de plástico y las reutilizables: Desde hace unos años los supermercados han empezado a cobrar las bolsas de plástico que te ofrecen en caja. Comenzaron a hacerlo alegando motivos medioambientales, pero lo cierto es que las bolsas se han convertido en una forma de ingresar dinero por un producto que antes era gratuito. Asimismo, las bolsas reutilizables se han convertido también en un elemento muy útil para las grandes empresas, no sólo porque la gente tiende a usarlas siempre que va a comprar sino porque también sirven como soporte publicitario del supermercado.

El servicio de entrega a domicilio: Muchas grandes superficies ofrecen ya un servicio de entrega a domicilio para que no tengas que cargar tú mismo con todo lo que has comprado. Sin embargo, para este servicio suele ser necesario, por lo general, haber realizado una compra mínima. Si el mínimo por ejemplo se establece en 50 € y nosotros hemos llenado nuestra cesta por un valor de 40 € o más, quizá busquemos comprar algún producto más que engorde el ticket aunque no lo necesitemos, solo por disponer del servicio de entrega domicilio.

Una sección sólo con productos rebajados: No en todos los supermercados está pero algunas veces podemos encontrarnos con una sección en la que solo hay productos con grandes descuentos. Generalmente, esta sección no tiene ningún orden y nos invita a perder tiempo buscando un producto con una rebaja que nos llame la atención. Se pueden encontrar buenos descuentos, pero para ello hace falta estar un rato buscando. Para los que no tienen demasiado tiempo que perder siempre quedarán las estanterías con precios superiores.

La música: La música es otra de las técnicas que utilizan los supermercados, al igual que los colores de las paredes, para influir en nuestro estado de ánimo. Está demostrado que la música clásica nos calma y hace que vayamos más despacio, algo que utilizan las tiendas para conseguir que pasemos más tiempo dentro de ellas.

Un truco para que la música no te afecte: lleva tu propia música con auriculares que te aíslen del ruido exterior, de la música y de la molesta megafonía de muchos supermercados.

Un color que se asocia con los descuentos: Habrás visto que en muchas puertas de las tiendas aparecen grandes descuentos asociados a un color, generalmente el rojo. Son una selección de productos rebajados qué hacen asociar a nuestro cerebro un color con los descuentos. Así, cuando caminamos por los pasillos y vemos un cartel con ese mismo color, tendemos a pensar que se trata de una rebaja, aunque no siempre sea así.

Descuentos en la segunda unidad: Muy frecuentes porque aparecen como productos en oferta, pero ten en cuenta que el descuento asociado es para la compra de una segunda o incluso en algunas ocasiones en una tercera. Estas ofertas ponen el precio siempre de la segunda unidad, pero la primera suele ser mucho más cara, por lo que si te los compras, es posibles que te lleves una sorpresa al pagar.

Compara el precio de partida con productos similares antes de comprar cualquier producto con descuento en las siguientes unidades. Fíjate también en el precio por kg, litro u otra unidad de medida.

Comprar hacia la derecha: hay estudios que demuestran que solemos mirar más hacia las estanterías derechas que hacia las que están a nuestra izquierda. Por eso, los productos de mayor valor se situarán generalmente en el lado derecho según los estudios que realizan los supermercados para conocer los pasillos por los que se desplazan más personas.

Las “ofertas” al final de los pasillos: Cuando caminamos por los pasillos de un súper solemos encontrar productos en oferta en los extremos de los pasillos. Sin embargo, normalmente esos productos no tienen rebaja o son productos más caros de lo normal que están expuestos en ese lugar de forma excepcional. Por eso, si buscamos un producto en concreto nunca debemos buscarlo en los extremos de los pasillos sino en sus secciones habituales, en las partes centrales de las estanterías.

Las cifras que acaban en ‘99: Como ocurre en muchos otros establecimientos, las cifras que acaban en ‘99 siempre nos parecen más baratas que las que tienen números redondos. Es un viejo truco mental que por simple que parezca siempre funciona. De hecho los supermercados no son los únicos que lo utilizan. Las pequeñas tiendas, los hoteles y los restaurantes también hacen uso de esta técnica. Aquí tienes el ejemplo de las cartas de los restaurantes: Los trucos de los restaurantes para que gaste más dinero.

Las combinaciones de productos: Otro de los trucos para que piques comprando un producto que no tiene porque estar rebajado o que no pensabas comprar. Es muy habitual encontrar supuestas ofertas de productos que combinan, como el queso rallado o el tomate frito en la sección de las pastas, o los refrescos en la sección de las patatas fritas y las gominolas.

Productos frescos con fondos blancos: Es una técnica similar a la de las frutas y verduras que mencionamos al principio para mejorar el aspecto visual de los productos, en este caso productos frescos como las carnes y pescados. Un fondo blanco en la carnicería y la pescadería da la impresión de que los productos son mucho más frescos y están mucho más limpios.

Las newsletter y los anuncios en la red: ahora que compramos cada día más a través de internet, los mensajes de correo electrónico son una forma de fidelización perfecta para los supermercados. Mensajes publicitarios con ofertas que parecen irresistibles para que visites la página web. Por estadística, muchas de las personas que reciban ese correo con ofertas visitarán la página del super y algunos acabarán comprando algo que no pensaban. Lo mismo ocurre con las campañas publicitarias en redes sociales, destinadas a llamar nuestra atención cuando tenemos las defensas bajas.

Algunas técnicas para no caer en las trampas de los supermercados

Si la próxima vez que vayas a hacer la compra al súper quieres evitar todos estos trucos de los supermercados que te impiden ahorrar, aquí te ofrecemos algunos consejos:

  • Deja el carro en la puerta: intenta comprar sólo utilizando las pequeñas cestas o, si te atreves, utiliza sólo tus manos para cargar lo que quieras comprar. Así, si no tienes donde llevarlos, no comprarás productos innecesarios, con lo que acabarás ahorrando unos cuantos euros.
  • Haz una lista de productos: otro truco que no falla si tienes voluntad y consigues no dejarte llevar por los “superofertones”. Si te ajustas a la lista que hayas redactado en casa no desperdiciarás tu dinero.
  • No lleves tarjeta de crédito: procura llevar un presupuesto ajustado con dinero en efectivo. De esta manera, te impedirás a ti mismo gastar lo que no tienes.
  • Deja el hambre en casa: visitar un supermercado con el estómago vacío es sinónimo de fracaso si tu objetivo es ahorrar. Si tenemos hambre nos dejaremos llevar por los productos que más nos llamen la atención en ese momento. Hay que comprar pensando a largo plazo, no dejándose guiar por los antojos.
  • Tus propios auriculares: ya lo hemos mencionado más arriba pero conviene recordar este truco. Si quieres evadirte de la música y de los sonidos de los supermercados para comprar a tu ritmo, llevar tu propia música es una buena opción.
  • Compara precios por unidades: Si ves dos productos similares pero con diferente precio, fíjate que debajo tienen que indicar el precio por litro o kilo. Fíjate también en los pesos escurridos, o los precios por cada 100 gramos.

Seguro que alguna vez te has dejado llevar por alguno de estos trucos y has acabado comprando algo en lo que no pensabas. Lo cierto es que a todos nos ha ocurrido, aunque ahora que ya conoces las técnicas de los súper podrás evitarlas con más facilidad.

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