Los cánceres que más sufren los gatos

Son muchos los gatos que sufren algún tipo de cáncer a lo largo de su vida y el gran problema es que muchos tratamientos son complicados y no siempre satisfactorios. Por eso, para que estés alerta y conozcas los diferentes tipos de cáncer en gatos y sus síntomas hemos redactado este artículo.

El cáncer en los gatos es una enfermedad grave que interesa detectar en etapas tempranas, por eso conviene conocer sus síntomas y tratamientos. Aunque no tanto como en los perros, el cáncer es una enfermedad bastante frecuente en los gatos.

Los cánceres que más sufren los gatos
Los cánceres que más sufren los gatos

Según diferentes encuestas oncológicas, se estima que uno de cada cinco gatos puede sufrir esta enfermedad a lo largo de su vida, llegando a ser su principal causa de muerte. Por eso, en este artículo analizamos todo lo que que necesitas saber para estar alerta y proteger a tu mascota.

Causas del cáncer en los gatos

Las causas de la aparición del cáncer en los gatos son muy variadas. Algunos cánceres son consecuencia de una infección vírica, mientras que otros, en cambio, se producen tras lesiones por radiación solar sumadas a una predisposición genética. En la mayoría de ellos la causa es desconocida.

Lo más importante es conseguir diagnosticar la enfermedad en sus comienzos para poder aplicar un tratamiento eficaz. Los síntomas de cáncer en los gatos son, a menudo, difíciles de identificar ya que pueden ser muy generales y el carácter propio de los felinos tiende a enmascararlos. Y es que los gatos son muy reservados a la hora de expresar dolor o malestar.

Por eso, pequeños cambios de comportamiento nos pueden indicar que algo está alterado en su interior como por ejemplo la falta de apetito, los maullidos o simplemente que se muestre más inquieto de lo habitual. El mal aspecto del pelaje es también un síntoma claro de enfermedad en nuestro gato, que por algún motivo ha dejado de acicalarse.

La agresividad del cáncer en los gatos suele ser bastante alta y se dan con más frecuencia los linfomas, carcinomas de las células escamosas y el llamado fibrosarcoma. En menor medida también se dan casos de tumores de pulmón, cerebrales, hepáticos o mamarios, de los que hablaremos más adelante. En conjunto, los cánceres pueden afectar de numerosas formas a los felinos y, de hecho, son una de las 10 enfermedades más cubiertas por las aseguradoras.

Los cánceres más frecuentes en los gatos

Repasamos a continuación los cánceres que más sufren los gatos, comenzando por los más frecuentes, el linfoma y el carcinoma de las células escamosas.

Linfoma felino

Las neoplasias hematopoyéticas, es decir, de las células sanguíneas son frecuentes en gatos, sobretodo el linfoma. Neoplasia es un término científico que define la nueva formación de un tejido. Cuando las células se multiplican más rápido de lo normal pueden formar masas o tumores, que los clasificaremos en malignos o benignos según la rapidez con la que lo hagan y la capacidad de invasión sobre los tejidos normales sanos.

El linfoma suele aparecer en gatos jóvenes, de en torno a dos años, y en gatos de edades avanzadas. En los gatos jóvenes parece estar asociado a la leucemia felina, que es una enfermedad vírica producida por el virus FeLV. La mayoría de los casos que se diagnostican en gatos de menos de tres años son positivos a este virus, sin embargo los casos que aparecen en gatos ancianos son mayoritariamente negativos o están vacunados frente a esta enfermedad.

El linfoma felino es un cáncer de una de las células sanguíneas llamadas linfocitos. Los linfocitos son un tipo de leucocito y forman parte de la respuesta inmunitaria defendiendo al organismo. Suponen aproximadamente un 30% del total de la sangre y se desplazan por todo el organismo vía sanguínea y linfática. Por ese motivo, el linfoma pueden verse en diferentes localizaciones:

  • Gastrointestinal: ya sea localizado en un nódulo o difuso por todo el tracto digestivo. Tiene síntomas gastrointestinales no específicos: vómitos, diarreas, inapetencia, pérdida de peso, a veces incluso se puede detectar una masa al palpar el abdomen en un examen veterinario.
  • Mediastínico: el mediastino es el espacio en medio de la caja torácica. Cuando el linfoma se localiza ahí se dan síntomas respiratorios como dificultad al respirar, respiración más rápida y débil y sonidos pulmonares y cardíacos anormales.
  • Linfoma nodal: que se presenta con un abultamiento de los ganglios linfáticos, en especial los del cuello y mandíbula.
  • Nasal: Se trata de una masa localizada en la nariz del gato y puede producir estornudos, descarga nasal, deformidad facial y ruidos al respirar.
  • De forma menos frecuente también pueden aparecer nódulos en riñón, sistema nervioso, globo ocular y piel.

La forma de diagnosticar el linfoma variará entre las distintas localizaciones pero generalmente incluye una analítica sanguínea, un examen de orina y pruebas de imagen como la ecografía abdominal.

El tratamiento de elección en el linfoma felino es la quimioterapia, que con una eficacia moderada consigue alargar la vida del gato. En caso que se trate de una masa localizada se puede extirpar antes del inicio del tratamiento con quimioterapia. Para linfomas nasales o cerebrales también se puede usar radioterapia en combinación con la quimioterapia.

Carcinoma de las células escamosas

El carcinoma es una neoplasia maligna que se presenta en la piel de los gatos. Normalmente aparece en zonas de piel desprotegida como las orejas, nariz, labios y párpados, aunque también son frecuentes en el interior de la boca.

El carcinoma aparece más habitualmente en gatos mayores de 7 años, de razas blancas y que han estado expuestos a la radiación solar. Incluso se ven diferencias por localización geográfica, con un aumento de los casos en lugares donde la radiación solar es más intensa.

Los síntomas son visibles aunque en primeras etapas se pueden confundir con otro tipo de patologías cutáneas. Muchas veces es secundario a quemaduras solares o a un daño actínico en la piel. La piel está afectada con nódulos, erosiones, escamas y costras que evolucionan hasta convertirse en úlceras. La lesión acaba teniendo un aspecto de cráter que sangra fácilmente.

El tratamiento dependerá de la localización y extensión de la lesión. Si el carcinoma es pequeño se podrá retirar quirúrgicamente aunque la tasa de reaparición es alta. Además, en los tumores linguales o sublinguales se puede perder la funcionalidad de la lengua si se extirpa una buena parte de esta o la intervención afecta a estructuras nerviosas. Tras visitar a un veterinario especialista hay que valorar todos los posibles efectos secundarios antes de realizar esta técnica.

Otros posibles tratamientos son la criocirugía, la radioterapia y la fotoquimioterapia. La quimioterapia puede usarse pero no es lo habitual ya que los resultados no son totalmente satisfactorios y la invasión del tumor suele ser únicamente local.

Fibrosarcoma

El fibrosarcoma es un tumor que se produce en el tejido subcutáneo de los gatos. La causa que produce este cáncer no está muy clara pero en gatos jóvenes parece estar relacionada con una infección vírica y en los gatos adultos muchas veces aparece en el lugar de aplicación de algunos medicamentos o vacunas, tras un periodo de tiempo variable aunque generalmente largo.

Los primeros síntomas que percibimos en el gato es un bulto bajo la piel o varios de pequeño tamaño, que no son dolorosos. Con el tiempo va evolucionando en tamaño y puede infiltrarse en otros tejidos y causar dolor.

Cuanto antes consigamos un diagnóstico mucho mejor, no hay que esperar a ver cómo evoluciona el nódulo. Es preferible llevarlo al veterinario para que haga una punción y diagnostique o descarte el problema.

Carcinoma mamario

El carcinoma mamario es un tipo de cáncer que se presenta en las células mamarias de las gatas. Aparece en forma de uno o varios bultos y normalmente están afectadas varias mamas. Es un cáncer agresivo que puede extenderse a ganglios linfáticos locales y metastatizar a los pulmones. Es menos frecuente que otros tumores como los anteriores y se da principalmente en gatas que no han sido castradas.

En otros órganos como los pulmones o huesos es raro que se den tumores primarios, cuyo origen esté allí mismo, pero son zonas frecuentes de metástasis de otros cánceres. La metástasis se produce cuando un tumor que comienza en cualquier órgano evoluciona y sus células malignas migran desde el lugar de origen a otras estructuras, colonizándolas y extendiendo la enfermedad. El pulmón es un destino bastante habitual de las metástasis, y sobre ello puedes leer en este artículo sobre el cáncer de pulmón en los gatos.

La salud de nuestro gato se puede ver afectada por cualquiera de estos tumores y es importante saber prevenirlos o, al menos, identificarlos de forma temprana.

Cómo prevenir el cáncer en los gatos

Para proteger a nuestro gato frente al cáncer no hay una manera completamente fiable pero sí podemos mejorar sus condiciones ambientales para reducir las causas predisponentes.
Controlar la exposición a agentes químicos mutágenos y la radiación solar puede reducir la aparición de muchos tipos cánceres.

La exposición al humo del tabaco se ha revelado también como una de las causas frecuentes de los cánceres en gatos y en otras mascotas. Los animales que conviven con dueños fumadores no sólo inhalan el humo que se acumula en casa, sino que se impregnan de los residuos del tabaco que se quedan en la ropa, en las alfombras y en las paredes.

Por otro lado, la castración en gatas está demostrado que reduce el riesgo de cánceres mamarios, sobre todo cuando se realiza tras los primeros celos.
La vacunación de ciertas enfermedades como la leucemia felina puede reducir también la aparición de cánceres como el linfoma felino.

La aplicación de vacunas y ciertos medicamentos en ocasiones puede inducir el desarrollo de fibrosarcoma, un problema bastante frecuente en gatos, lo cual no quiere decir que haya que rechazar la vacunación. Ya hemos visto que la mayoría de veces es muy beneficiosa, pero si es conveniente hacer un programa de vacunación específico para cada gato. Este tiene que contener las vacunas necesarias para el animal descartando aquellas que sean innecesarias o las que pudieran ser potencialmente peligrosas, como por ejemplo las que contienen aluminio como adyuvante.

Es importante, en cualquier caso, hacer revisiones frecuentes a nuestro gato, con mayor interés y asiduidad conforme aumenta su edad. Conocer los síntomas puede alertarnos del problema en sus fases iniciales y nos ayudará a saber cómo reaccionar.

¿Ha tenido tu gato alguno de estos problemas? ¿Te interesa saber más acerca del cáncer en gatos? Déjanos un comentario contando tu experiencia y si te parece que es una información interesante para todos los dueños de gatos compártelo. ¡Entre [email protected] podemos ayudarnos!

Y si también tienes perros como mascota, no te pierdas este artículo sobre los cánceres que más sufren los perros, en el que te ayudamos a identificarlos y a prevenir la aparición de esta grave enfermedad.

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