Seguros para coches autónomos – Guía completa

La comercialización de los coches autónomos parece todavía algo lejano. Multitud de empresas como Google, Bosch, Volvo o Nissan están desarrollando estos vehículos autónomos pero su difusión a corto plazo resulta aún inviable por los problemas de seguridad que acarrea y por las distintas legislaciones que tiene cada país.

Seguros para coches autónomos en España
Seguros para coches autónomos en España

Para el mundo de los seguros se abre un nuevo abanico de condicionantes a tener en cuenta a la hora de asegurar un vehículo de este tipo. Vamos a tratar de resolver algunas dudas y abordaremos algunas cuestiones relacionadas con los riesgos y las responsabilidades de la conducción autónoma. Empecemos por unos números interesantes para hacernos una idea de como este tipo de vehículos puede impactar sobre ellos.

Datos generales sobre accidentes y turismos en España

 

Conducción autónoma – Tantas dudas como expectativas

Empecemos por el principio. Los vehículos autónomos son aquellos en los que no interviene un conductor para controlar la trayectoria y la velocidad del coche. Si bien el conductor puede tomar el control en cualquier momento, el vehículo está diseñado para circular únicamente tomando referencias de su alrededor para evitar accidentes. Y para muestra, un botón. Esta es una demostración del sistema de conducción autónoma del nuevo modelo S de Tesla (vídeo en inglés).

El modelo de Tesla, como otros desarrollados por otras marcas, circula ayudado por la tecnología de radares, láser, GPS, cámaras externas, etc., aunque, obviamente, esta “conducción del futuro” no ha surgido espontáneamente. Desde hace años, algunos vehículos incorporan diferentes tecnologías que ayudan a perfeccionar la conducción. Un buen ejemplo son los sistemas de aparcamiento asistido que comercializan ya cerca de una veintena de marcas en España y que, a principios de 2015, incluían uno de cada tres vehículos nuevos. Sin, embargo, como en el caso de los coches autónomos, el sistema de aparcamiento asistido plantea algunos riesgos importantes.

¿Qué ocurriría si el sistema de aparcamiento asistido falla y golpea a un coche durante el estacionamiento?

Para responder a preguntas como esta, la Dirección General de Tráfico elaboró hace escasas semanas una serie de normas que deben regir el buen funcionamiento de los sistemas de aparcamiento asistido y que descargan toda la responsabilidad de un eventual choque en el propio conductor del vehículo. Es decir, en este caso, quien está al volante es el único responsable y debe prestar atención a que el sistema de ayuda al aparcamiento funcione correctamente, evitando situaciones peligrosas tanto para los vehículos como para las personas.

Sin embargo, en el caso de los coches autónomos, el asunto de las responsabilidades no está tan claro. Al tratarse de una conducción totalmente automatizada, ¿quién es el responsable de un accidente? ¿Es el propietario aunque no lo conduzca en ese momento? ¿Es la persona que va sentada al volante? ¿Es el fabricante?

Por el momento, la legislación nacional e internacional no ha podido dar respuestas claras a estas preguntas, aunque las marcas tratan de avanzar en este campo a la par que perfeccionan sus tecnologías. Por poner tan solo un ejemplo, el sueco Hakan Samuelsson, CEO de Volvo, aseguraba a finales del año pasado que en caso de accidente de alguno de sus vehículos, la responsabilidad la asumiría el propio fabricante.

Es por todo esto que muchas de las empresas que trabajan para implantar el coche autónomo en las vías públicas destacan que el principal escollo que deben resolver no es tanto lo relacionado con los problemas tecnológicos sino la falta de una legislación estudiada y adaptada a la nueva realidad. Por supuesto, las aseguradoras no son ajenas a estos avances ya que, como decimos, las nuevas ventajas de estos vehículos comportan también nuevos riesgos antes no conocidos.

Los nuevos riesgos que acompañan a los coches autónomos

Pensar en un vehículo que es capaz de tomar decisiones por sí mismo nos lleva, inevitablemente, a pensar también en nuevos riesgos asociados. En algunos casos, los problemas se ceñirán únicamente al funcionamiento del vehículo (como en el caso de una avería en el sistema eléctrico, un pinchazo, etc.) pero en otros casos los problemas podrán tener que ver con elementos ajenos al coche, como la presencia de obstáculos en la carretera, un error en la señalización de la vía o una climatología adversa.

A simple vista, los riesgos se multiplican. Decisiones rápidas que puede tomar un conductor humano ante un imprevisto (un peatón que cruza por donde no debe, un animal que atraviesa la calzada o un bache en el firme, por ejemplo) se antojan más peligrosas si es el vehículo el que ejerce el control. Respecto a estos ejemplos, existen otras dudas como:

¿Cuál sería la reacción de un vehículo autónomo al encontrarse con un vehículo de emergencias como una ambulancia o un camión de bomberos?

¿Cómo se comportaría ante una gran cantidad de nieve o una placa de hielo sobre la carretera?

¿Cómo interpretaría una señalización provisional que ha sido colocada para avisar de unas obras o una remodelación de la calzada?

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Algunas de estas cuestiones todavía no tienen respuesta y las marcas trabajan para mejorar unas tecnologías que todavía no están perfeccionadas. Google reconoció, en este sentido, que durante las pruebas de sus vehículos autónomos entre Septiembre de 2014 y Noviembre de 2015, desactivó el piloto automático de sus coches en 272 ocasiones debido a fallos técnicos. Pese a esto, la relación entre el número desactivaciones y los kilómetros recorridos se ha ido mejorando mucho durante ese periodo.

Aseguradoras de coches autónomos y fabricantes de coches autónomos, dos grupos condenados a entenderse

Frente a todas estas problemáticas, las aseguradoras ya trabajan para tratar de abordar algunas lagunas legislativas que estos coches pueden crear. Lagunas como la definición de las responsabilidades en caso de accidente por parte de las compañías fabricantes, por parte de los conductores, por parte de otros vehículos implicados en una supuesta colisión o por parte de las administraciones, que deberán prestar todavía más atención al estado de las carreteras para facilitar la circulación. El tema no es baladí y el debate moral sobre la conducción autónoma y la responsabilidad civil crece a la vez que lo hace la tecnología.

Accidente de coche autónomo
¿Que ocurre cuando se produce un accidente de un coche autónomo?

Las aseguradoras se encuentran ahora con un nuevo elenco de riesgos como los que hemos mencionado que les harán modificar los parámetros de sus pólizas. En este sentido, los fabricantes tratarán de perfeccionar al máximo su seguridad para hacer que sus coches sean más fiables y, por lo tanto, sus seguros más económicos. También las administraciones jugarán un papel fundamental, pues un buen estado de las vías reducirá la posibilidad de producir un accidente.

Como hemos podido comprobar, la conducción autónoma afectará de lleno al sector de los seguros. Cambiarán los riesgos de accidente, tanto por la propia tecnología de los vehículos como por la infinidad de situaciones nuevas que se producirán cuando los coches sin conductor se popularicen en nuestras carreteras. Las aseguradoras deberán valorar los nuevos peligros y ofrecer nuevas pólizas para asegurar estos vehículos.

Y no solo eso. La llegada de los vehículos autónomos cambiará también la forma de transportar mercancías y los riesgos a los que puedan exponerse las empresas de transporte. También el transporte de personas se verá modificado, tanto en zonas urbanas como en carretera, haciendo que fabricantes, aseguradoras y administraciones de todos los niveles deban llegar a acuerdos sobre seguridad y medios de transporte y comunicación.

Por el momento, estos sectores ya trabajan en crear una legislación general que sea un punto de partida sólido para garantizar la seguridad frente a esta nueva conducción autónoma que, a día de hoy, genera tantas expectativas como incógnitas.

Otras tecnologías que pueden ayudar a la conducción autónoma

Hace unos años era impensable hablar de conducción autónoma y, a día de hoy, multitud de marcas están probando sus turismos e incluso vehículos pesados autónomos. El desarrollo tecnológico avanza con pasos lentos pero firmes. Además, la llegada de estos vehículos plantea otros avances para hacer que la conducción sea mucho más segura y se puedan reducir las víctimas de accidentes en carretera.

Porque, ya que los coches autónomos funcionan “leyendo” las características de la vía por la que circulan, ¿por qué no convertir esa vía en una carretera inteligente que pueda aportar toda la información necesaria para una conducción sin riesgos? Podríamos pensar, quizá, en señalización activa que enviase información al vehículo o en conexiones GPS que le indicarán al coche la existencia de un atasco o de una zona de tráfico lento para que el vehículo pudiera elegir una ruta alternativa con la que minimizar los riesgos.

Son solo algunas cuestiones que los especialistas manejan para transformar por completo la conducción, haciéndola más cómoda, sencilla y, por encima de todo, mucho más segura.

Ese es, sin duda, uno de los objetivos más importantes de estos proyectos, reducir a cero el número de víctimas de accidentes y pensar en un transporte mucho más eficiente. ¿Se conseguirán estos propósitos con la llegada de los coches autónomos? ¿Superarán las enormes ventajas de estos vehículos los grandes problemas a los que se enfrentan a día de hoy? El debate queda abierto. Y tú, ¿qué opinas?.

 

 

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