Guía para elegir mascarillas para la contaminación

Si te preocupa la contaminación de tu ciudad cada vez que sales a hacer deporte o a pasear, esta guía te ayudará a resolver tus dudas. Analizamos los tipos de gases contaminantes y cómo son los filtros de las mascarillas que deberías utilizar para cada actividad.

La contaminación ambiental y sus efectos sobre la salud se han convertido en una de las mayores inquietudes a nivel global en todo el mundo. En una sociedad que tiende cada vez más a concentrarse en grandes ciudades, las emisiones contaminantes de vehículos y otros elementos, como las calefacciones y la actividad industrial, hacen que se resienta la calidad del aire.

Guía para elegir mascarillas para la contaminación
Guía para elegir mascarillas para la contaminación

Según un reciente estudio de la OMS, cada año se producen unas 7 millones de muertes en todo el mundo relacionadas con la contaminación atmosférica. Una cifra mucho mayor de lo que se esperaba antes de las estimaciones y que no ha parado de crecer en las últimas décadas. Cardiopatía Isquémica, accidentes cerebrovasculares y cáncer de pulmón son algunas de las enfermedades provocadas por una exposición excesiva a ciertas sustancias contaminantes cada vez más presentes en la atmósfera.

Ante estos datos y con una amenaza cada vez mayor, es importante conocer las sustancias que contaminan la atmósfera, los riesgos que entrañan para la salud y cómo protegerse de ellos con los medios adecuados.

¿Cuáles son los contaminantes a los que estamos expuestos?

Existe una larga lista de los gases contaminantes presentes en la atmósfera y que perjudican seriamente la salud. De todos ellos, podemos destacar los seis gases contaminantes principales, por ser los que se encuentran en mayor proporción en el aire que respiramos, veamos cada uno de ellos, su origen y cómo nos pueden afectar:

  • Monóxido de Carbono (CO): se trata de un gas producido por una combustión incompleta a una temperatura muy baja. Su principal origen es la quema de los combustibles en los motores diésel, aunque también puede generarse debido a una mala combustión de una estufa de leña o gas y ser muy peligroso en espacios cerrados. Su exposición puede ser muy dañina para la salud tanto a corto como a largo plazo.
  • Dióxido de Carbono (CO2): es uno de los gases contaminantes más comunes en la atmósfera resultante de la quema de combustibles fósiles como el carbón, petróleo o gas natural, pero también fruto de la deforestación y producción de cemento. A nivel global, contribuye al calentamiento global y al efecto invernadero, pero también tiene consecuencias directas para la salud, pudiendo provocar una disminución de la capacidad respiratoria.
  • Dióxido de Azufre (SO2): se trata de uno de los gases más nocivos para la salud presentes en la atmósfera, producido principalmente por quema de combustibles fósiles en las centrales eléctricas y otras instalaciones industriales. Otros causantes de emisión de Dióxido de azufre son los barcos y otros vehículos pesados que queman combustible con un alto contenido de azufre Hace apenas unos años, la OMS pudo establecer una conexión directa entre una exposición excesiva a este gas y la aparición de asma y otras enfermedades respiratorias.
  • Metano (CH4): el metano es un gas que se genera tanto de forma natural, producido por animales y en humedales, como debido a la acción del hombre en vertederos y extracción de combustibles. Su inhalación entraña un grave riesgo para la salud, provocando irritación en el aparato respiratorio y neumonitis.
  • Dióxido de Nitrógeno (NO2): este gas está presente principalmente en zonas con mucho tráfico de vehículos, debido a su origen relacionado con la quema de combustibles fósiles. Sus efectos para la salud pueden variar desde irritación de garganta y bronquios hasta un descenso de la defensa inmunológica frente a infecciones respiratorias.
  • Clorofluorocarbonos (CFC): este tipo de gases inorgánicos proceden principalmente de aerosoles y sistemas de refrigeración. La exposición excesiva a estos contaminantes puede generar complicaciones tanto a corto plazo (edemas pulmonares) como a largo plazo (lesiones hepáticas y renales).

A todos estos gases hay que sumar también la presencia de partículas sólidas en suspensión presentes en el aire. Estas partículas son muy variadas, desde polvo u hollín a otras más peligrosas, y pueden acabar en nuestro organismo si las inhalamos en el aire que respiramos. Sobre todo ello puedes obtener más información en nuestra guía sobre la contaminación del aire y los riesgos para la salud.

Aunque algunos de estos gases tienen un origen natural y orgánico, la gran mayoría se derivan de la acción del hombre. Dentro de estas acciones, una se erige como la principal causante de las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera: la combustión de los vehículos motorizados.

¿Cuáles son los contaminantes producidos por los coches, motos, autobuses y camiones?

Según el último informe estadístico de la DGT del 2015, sólo en España existen 31 millones de vehículos, de los cuales el 71% son coches, con un parque de 22,3 millones de unidades en circulación.

Una cantidad a la que sumarle el resto de vehículos de motor tales como motos, con 3 millones de unidades, camiones y furgonetas, con cerca de los 5 millones, autobuses, con 60.000 unidades y tractores industriales, con casi 200.000 unidades. Estas cifras demuestran la gran contaminación a la que se expone la población cada día.

Dentro de las emisiones de estos vehículos, es importante distinguir el tipo de motor, ya que aunque el tipo de gases no varía demasiado, sí lo hace su cantidad:

  • Gasolina: los principales gases que arrojan a la atmósfera los motores de gasolina son Dióxido de Carbono, Óxido de Nitrógeno y Óxido de Azufre. Por lo general, este tipo de vehículos produce un menor volumen de gases contaminantes que los motores de tipo diesel.
  • Diésel: los vehículos de este tipo funcionan con gasóleo, un carburante más eficiente pero más sucio en su combustión, y que por tanto genera una mayor cantidad de residuos. Los motores diésel expulsan a la atmósfera casi cuatro veces más de Óxido de Nitrógeno y de Azufre que los motores de gasolina. Además, al ser un combustible menos inflamable, genera una mayor cantidad de Monóxido de Carbono y partículas sólidas al ser quemado.

Tras conocer el riesgo para la salud que suponen los gases contaminantes generados en gran parte por los vehículos, es importante conocer cómo protegerse de una forma eficaz de ellos. El uso de mascarillas puede ser una buena solución, siempre y cuando estas cumplan una serie de garantías.

¿Qué tipos de filtros anticontaminación tienen que tener las mascarillas?

Existe una gran cantidad de tipos de filtros y mascarillas en el mercado en función de las necesidades de cada usuario. En ciertos ámbitos laborales, las mascarillas deben tener unos requisitos de seguridad muy específicos, mientras que para otros aspectos existen mascarillas con unos filtros más generales.

Los filtros de las mascarillas profesionales cuentan con una letra informativa que los clasifica en función de sus diferentes características. Para servir como protección eficaz de los gases contaminantes presentes en la atmósfera, los filtros más adecuados serían aquellos que protegieran de los gases de origen orgánico (letra A) de los óxidos ácidos (letra E) y del Monóxido de Carbono (Letras CO).

Sin embargo, este tipo de filtros profesionales suelen ser caros y su uso puede resultar incómodo para realizar tareas cotidianas como andar por la calle o practicar ejercicio debido a su volumen y aparatosidad. Por ello existen mascarillas adaptadas para este tipo de tareas, mucho más cómodas y fáciles de transportar y que pueden resultar también muy eficaces. Un simple filtro de carbón activo puede funcionar muy bien contra la contaminación si se usa en una mascarilla con un diseño correctamente ajustado y funcional.

Ahora bien, es importante elegir una mascarilla que se adecue a nuestras necesidades, para ello veamos las mejores mascarillas para ir en moto, en bici, salir a correr o ir tranquilamente por la calle.

¿Cuáles son las mejores mascarillas para ir en moto?

Las motos conviven en el asfalto con el resto de vehículos que circulan por las ciudades y carreteras. Sin embargo, a diferencia del resto, en este tipo de transporte no hay ninguna barrera entre el conductor y las emisiones de gases del resto de vehículos, lo que deja a los motoristas muy expuestos a la contaminación.

Como solución a este problema, existen diferentes mascarillas específicas con unas características adaptadas a este tipo de transporte. Para poder acoplarse dentro del casco, las mascarillas para motos deben ser de un tamaño reducido que hace que no todos los filtros y mascarillas puedan usarse en la conducción.

Lo que se busca principalmente en una mascarilla para moto es una doble función de protección frente a la meteorología y la contaminación. El uso de una mascarilla bajo el casco limita en ocasiones la opción de los motoristas de utilizar una prenda de abrigo que proteja su cara y cuello. Por ello, las máscaras más populares en el mercado para ir en moto son las de neopreno, que combinan una protección eficaz frente al viento y el frío con unos filtros de carbón activo que retienen la mayoría de partículas contaminantes del aire.

Existen infinidad de opciones económicas en el mercado para hacerse con una mascarilla de este tipo. Y aunque su uso todavía no está muy extendido entre los conductores de motos, cada vez existe un número mayor de usuarios que utilizan a diario este sistema de protección frente a la polución.

Un desplazamiento en moto por lo general no supone un gran esfuerzo físico para el conductor, sin embargo, en actividades como montar en bicicleta sí que se requiere una mayor actividad física. En este caso, la exposición a los gases contaminantes es mucho mayor y se deben utilizar otro tipo de mascarillas con unas características más adecuadas.

¿Cuáles son las mejores mascarillas para ir en bicicleta?

En unas ciudades llenas de vehículos y contaminación, surgen cada vez más personas que deciden cambiar el coche por la bicicleta y moverse por la ciudad con un medio de transporte sano y respetuoso con el medio ambiente. Sin embargo, pasear por una ciudad en bicicleta supone en la mayoría de ocasiones inhalar un aire muy pobre y peligroso para la salud. Las mascarillas vuelven a ser de nuevo una buena solución para este problema, siempre y cuando cumplan unos requisitos especiales.

Al tratarse de un ejercicio físico, usar la bicicleta provoca que el ritmo respiratorio aumente, dando lugar a una mayor necesidad de oxígeno, y por tanto una mayor exposición a estas sustancias peligrosas. También es necesario tener en cuenta la sudoración que puede aparecer al realizar este ejercicio, y buscar una correcta ventilación en la mascarilla que se vaya a utilizar.

Por tanto, la mejor opción de mascarillas serían aquellas que garantizaran un filtrado del aire rápido, adaptado al aumento de la respiración que provoca el ejercicio, y una buena eliminación del sudor que no comprometiera el funcionamiento de la mascarilla.

En el mercado podemos encontrar mascarillas de neopreno específicas que cumplen todos estos requisitos. A diferencia de las de moto, son más ligeras y cuentan con un doble filtro para mejorar la capacidad de entrada y salida de aire, así como de un sistema de drenaje del sudor que garantiza en todo momento la ventilación y sujeción de la mascarilla al rostro.

Sin embargo, el uso de una mascarilla, por muy ligera que sea, puede resultar incómodo o agobiante para ciertas personas, más aún cuando la actividad física varía y va subiendo de intensidad, como es el caso del running o jogging.

¿Cuáles son las mejores mascarillas para salir a correr?

Salir a correr se ha convertido en el pilar básico de un gran número de amantes de la vida sana y el ejercicio. Sin embargo, hacerlo en ciudades y otras zonas con contaminación atmosférica pueden exponer a los corredores a unos riesgos para su salud.

Las mascarillas que pueden hacer que estos riesgos se minimicen tienen unas características similares a las que se usan para ir en bicicleta, pero existen otras opciones para aquellos a los que les resulte demasiado incómodo correr con una mascarilla ajustada a su boca y nariz.

En el mercado se pueden encontrar unos filtros nasales que se acoplan directamente a la nariz, similares a las pinzas que se usan en natación. Este accesorio purga el aire que entra por las fosas nasales a través de sus pequeños filtros y elimina los principales contaminantes presentes en él. Su precio es mucho más económico que el de las mascarillas convencionales, y aunque limita la entrada de aire a únicamente la nariz, es una buena alternativa para evitar incomodidades.

La contaminación en las grandes ciudades ha llegado a puntos tan alarmantes que no sólo hacer ejercicio supone un riesgo. Simplemente con salir a la calle, el riesgo de sufrir los efectos de la polución aumentan.

Las mejores mascarillas para andar por la calle

Un simple paseo por una ciudad a través del denso tráfico es suficiente para exponernos a gases nocivos de los que debemos protegernos. Cada vez es más común, sobre todo en ciertos países asiáticos con un gran índice de contaminación, ver a personas caminar por las calles llevando una mascarilla en sus rostros.

No se trata de una medida exagerada, y realmente puede marcar una diferencia en cuanto a la exposición a gases contaminantes, y repercutir así en la salud y la calidad de vida de sus portadores. Para estos peatones, el mercado ofrece cierta variedad de mascarillas más ligeras, cómodas y sin apenas costuras para hacer de estos objetos un accesorio más de nuestro día a día.

Sin embargo, el aumento de la demanda de todas estas mascarillas está haciendo que surjan otras muchas alternativas, generalmente más económicas, que no cumplen con los requisitos mínimos y ponen en riesgo la salud de aquellas personas que deciden usarlas.

Mascarillas que no funcionan contra la contaminación

El alarmante aumento de la polución en los grandes núcleos de población ha provocado la aparición de soluciones alternativas para protegerse de la contaminación que en muchas ocasiones no sirven para prácticamente nada.
Una de las soluciones más populares y extendidas es el uso de mascarillas quirúrgicas desechables, que cubren la boca y la nariz con una capa de material sintético, generalmente polipropileno. Este tipo de mascarillas no ofrece una sujeción de garantías ni un filtro eficaz frente a la polución, pese a ser el método más utilizado en las grandes ciudades.

Otra de las opciones más utilizadas, sobre todo por ciclistas y motoristas, es la de cubrir el rostro con una braga o bufanda de lana y respirar a través de ella. Aunque no se trate de una mascarilla en sí, su uso es tan popular que incluso existen comparativas y estudios sobre su eficacia. Su popularidad es tal que incluso existen mascarillas para motoristas que combinan el neopreno y la lana como único elemento de filtrado del aire.

Pese a que se ha comprobado que este tejido sí es capaz de retener ciertas partículas, la gran mayoría de gases y sustancias nocivas para la salud consiguen penetrarlo y acceder al sistema respiratorio.

Conclusiones sobre las mascarillas anticontaminación

Como hemos visto, los agentes contaminantes son muy diversos y no todas las mascarillas son eficaces para protegernos de ellos. Hagamos un resumen de lo expuesto, para que tengas claro qué mascarilla deberías elegir:

  • El aire que se respira en las ciudades es cada vez más pobre y contaminado. Los vehículos, las calefacciones y las industrias vierten en el ambiente una gran cantidad de gases perjudiciales para las personas que los respiran, que deben buscar soluciones para no exponerse demasiado a este peligro creciente.
  • Las mascarillas pueden ser una gran solución para estos problemas, pero siempre teniendo en cuenta sus características y su eficacia en función de la actividad que se vaya a realizar con ellas.
  • Existen mascarillas profesionales con filtros específicos para cada sustancia, pero su uso puede ser incómodo para actividades rutinarias como hacer ejercicio o ir en moto. Para ellas hay otro tipo de mascarillas más cómodas y adaptadas para cada actividad.
  • Es importante saber para qué se quiere utilizar una mascarilla antes de adquirirla y buscar el tipo más adecuado para cada actividad:
    • Moto: mascarillas resistentes y compatibles con el casco.
    • Bicicleta: mascarillas que permitan un mayor ritmo de respiración.
    • Salir a correr: mascarillas cómodas u otros sistemas de filtrado de aire menos voluminosos.
  • No todos los tipos de mascarillas protegen igual frente a la contaminación. Las mascarillas que se usen como filtro de la polución deben estar preparadas específicamente para esa labor.
  • Otros tipos de mascarillas, como las mascarillas quirúrgicas utilizadas en hospitales, no sirven como método frente a la polución a pesar de ser uno de los tipos más usados. Su eficacia es prácticamente nula.

Una mascarilla es una parte fundamental en la protección frente a la contaminación del aire, pero no debe ser la única. Evitar zonas con una alta concentración de vehículos y las horas en las que más retenciones de tráfico se dan es una buena forma de evitar exponernos a riesgos innecesarios para nuestra salud.

Consulta en las páginas informativas sobre el estado de la contaminación de tu ciudad antes de realizar cualquier deporte dentro de la misma.

Si ya usas una de estas mascarillas para evitar la contaminación puedes contarnos tu experiencia dejando un comentario justo aquí abajo. Y si crees que esta guía puede ser útil para otras personas, ¡no dudes en compartirla!

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